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La Tostá

Honores a un gigante del cante

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
16 mar 2019 / 07:06 h - Actualizado: 15 mar 2019 / 17:12 h.

Hoy va a recibir un homenaje en Los Palacios y Villafranca, en la Peña Flamenca El Pozo de las Penas, el cantaor extremeño Juan Antonio Santiago Salazar (Zafra, 1954), en los carteles, Enrique el Extremeño, uno de los mejores cantaores que han cantado y cantan para bailar. Se les llama cantaores de plata a los que cantan en los cuadros, pero este gitano es de oro y con una voz de puro bronce. Con pocos meses abandonó su pueblo natal para afincarse en la provincia de Huelva, y desde hace años vive en Utrera, desde donde se desplaza a cualquier parte del mundo para cantarle a Manuela Carrasco, La Yerbabuena o Israel Galván. Está rifado, como lo estuvieron en su día Chano Lobato, Curro Fernández, Juan Villar o el mismísimo Antonio Mairena, quien también cantó para bailar y lo hizo de manera sublime. El Extremeño empezó cantando sevillanas y rumbas en Los Mayorales, un conjunto rociero, pero su vida cambió cuando lo escuchó cantar Antonio Sánchez Pecino, el padre de Paco de Lucía, se lo llevó a Madrid y se empezó a soltar como cantaor en solitario o de cuadro. Los Canasteros, de Manolo Caracol, o Villa Rosa, supieron antes que ninguna otra sala de su prodigiosa voz y lleva ya cincuenta años de arista, sobre todo cantando para bailar, faceta en la que le ha cantado a Pilar López, Farruco, Matilde Coral, Rafael el Negro, Manuela Carrasco, La Yerbabuena o Israel Galván. En esa faceta, la del cante atrás, es el número uno y una referencia para muchos jóvenes que, como José Valencia, lo tienen como el mejor espejo donde mirarse. Su fuerza, su sonido flamenquísimo y hondo, el corazón que le pone al cante y lo que sabe, conforman una inmejorable escuela. Hoy va a ser reconocido en Los Palacios y no será el último homenaje que se le tribute. Es un gigante del cante.


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