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Sevilla FC

La caducidad de Monchi

El director deportivo del Sevilla volvió a referirse a una hipotética marcha de la entidad de Nervión, algo que ya se le negó al de San Fernando el pasado verano

05 nov 2016 / 14:19 h - Actualizado: 05 nov 2016 / 14:22 h.
  • La caducidad de Monchi

El futuro de Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, al frente de la dirección deportiva del Sevilla no tiene fecha de caducidad, pero tendrá fin tarde o temprano. Y no porque esté descontento o haya recelo alguno en la entidad con su labor. En esta afirmación no se computan aciertos ni errores. Obedece, sencillamente, a la lógica común y aplastante de un argumento natural: nada en la vida puede ser eterno y algún día Monchi pasará a la historia del club de Nervión. Convendría distinguir entre tener fecha de caducidad y haberse puesto una.

Cada vez que es preguntado por ello Monchi contesta lo mismo. Está cansado y el desgaste sufrido puede con él en su día a día. Aunque José Castro, presidente del Sevilla, pregone que podrá marcharse cuando quiera, la realidad es bien distinta, pues cuando quiso hacerlo no le dejaron. Se ha convertido en norma especular con una hipotética marcha del de San Fernando cada vez que habla del futuro. La última, hace tan sólo un par de días después de su intervención en un programa de Catalunya Radio. «Tengo una idea en mi cabeza que la he comentado muchas veces y la he transmitido al club. El club tiene otra idea, respetable y argumentada. A día de hoy no coincidimos y seguiré aquí. Es un tema de la necesidad de la persona. Los momentos de desgaste son mayores que los momentos de disfrute. Soy más sevillista que director deportivo», señaló Monchi, que se ha ganado el respeto de todos: compañeros de profesión, jugadores, directivos, aficionados, medios de comunicación... El trabajo del exportero nunca cayó en saco roto y, lo que es más importante, siempre dio sus frutos. Pero el peor enemigo de Monchi es el propio Monchi. Su frustración y desgaste ante situaciones adversas supera lo logrado, según declaró él mismo. Pues ya tiene que estar quemado, pensamos todos. A Monchi se le exige en proporción a sus éxitos, algo que él mismo pide públicamente. Pero habría que detenerse un momento en este punto.

Hasta ahora siempre dio y nunca pidió nada a cambio. Y como sé que lo están pensando, ya se lo aclaro. Si por dinero fuera, hace mucho tiempo que estaría lejos de Nervión, se lo aseguro. Es la primera vez desde que conocemos a Monchi que le escuchamos pedir una y otra vez un receso en su labor. Un tiempo de descanso tan merecido como necesario. No sólo el Sevilla se niega, el sevillismo tampoco lo acepta. Y eso es lo que seguramente más afecte al propio Monchi.

Que ofertas no le van a faltar lo sabe hasta su mascota. Pero seamos sinceros, ¿quién no ha pensado alguna vez en marcharse de su trabajo? Seguramente lo hayamos hecho y, además, en más de una ocasión. Aquí pasa lo mismo. Nadie puede obligarle a nada y por mucho que lo endiosemos es tan humano como usted o quien le escribe, y puede decidir sobre su futuro de igual modo. Si se va, habrá que darle las gracias y si se queda, igual. Poco o nada se le puede reprochar a quien cambió la historia del Sevilla Fútbol Club, ni como profesional ni mucho menos como sevillista.


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