miércoles, 18 julio 2018
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Pareja de escoltas

La cantinela

04 may 2018 / 20:18 h - Actualizado: 04 may 2018 / 20:18 h.

Si el culto, la caridad y la formación son los pilares básicos de las hermandades, en correspondencia los puntales de una junta, a continuación del hermano mayor (y los principales y primeros a acompañarle al presentarse) debían ser como responsables sus respectivos diputados de Culto, Caridad y Formación. Y por mucha conciencia creciente y mucha que de esto practican y llevan las cofradías en su ADN, siguen siendo puestos secundarios frente a la preeminencia histórica de mayordomos, priostes o diputado mayor de gobierno, a la sazón los encargados de la afanosa pero simple logística de soporte. Estos son ciertamente los guardianes del día a día y en sus manos recae por eso el mando y las decisiones vistosas. Pero el objetivo en mayúsculas es competencia de tales diputados, que tantas veces van casi de relleno salvo ejemplares excepciones en la mente de todos. Para mí esta es la mayor asignatura pendiente de nuestras corporaciones: que se correspondan cargos con finalidades porque algo pasa si no es así. ¿De verdad nos importan el culto, la caridad y la formación si sus titulares parece que tienen una voz tan secundaria? Y si el balance en estas parcelas es a menudo tan brillante, ¿dónde seríamos capaces de llegar si los alfiles, torres y caballos no estuviesen en las casillas de los peones? Ya digo, el día que el hermano mayor lo primero que se preocupe sea de escoger a estos escuderos e incluso figuren al comienzo y no en la cola de los cargos de la Junta –cuestión de organigrama, sí– eso de culto, caridad y formación habrá dejado de ser la cantinela que a veces parece. ~


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