jueves, 25 mayo 2017
16:57
, última actualización
Pareja de escoltas

La ciénaga

21 abr 2017 / 22:51 h - Actualizado: 21 abr 2017 / 22:52 h.

No quiero cargar las tintas, pero tampoco guardaré silencio. Si malo es causar alarma, peor es fingir que aquí no ha pasado nada. ¡Vaya si ha pasado! Nos han robado la Madrugada, esta y no sabemos cuántas más. El daño viene de aquella respuesta ominosa del 2000 con que se quiso echar tierra sobre los graves incidentes padecidos y se resolvió todo, de la manera más antisocrática, con un «solo sé que no sé nada». Aquello fue el polvo que, al no limpiarse, se convertía en lodo cada vez que caían unos chaparrones en forma de «carreritas» (como muchos prefirieron llamar, con la técnica del avestruz, a lo que eran avalanchas en toda regla provocadas por alborotadores). ¡Qué miedo dan algunas palabras disfrazadas con el diminutivo! Desde aquel año, hemos seguido sufriendo embestidas y siempre con la esperanza de que no se repitieran. Pero el rayo no cesaba y los derrotes tampoco. Así las cosas, ahora todo se complicaba por el difícil panorama internacional que sufrimos. Sevilla no es una burbuja y, ante determinados gritos y ruidos, las personas han reaccionado acordes con esas circunstancias actuales. Nada, pues, de histeria o psicosis. Encima..., no nos insulten. ¿Piensan algunos que aquí no se lee la prensa ni se ven los telediarios? El lodo ha subido de nivel, tiene demasiado detritus y apesta. La Madrugada se ha convertido en una ciénaga donde chapotean a gusto algunos indeseables a costa de las lágrimas y el desamparo de la mayoría.


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