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La Divina Pastora: una fiesta feriante

29 abr 2017 / 19:31 h - Actualizado: 29 abr 2017 / 22:55 h.

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Por vez primera, Sevilla tiene un primer domingo de Feria. La mañana de la tercera dominica de Pascua, aún en ascendente camino hasta el broche que pone Pentecostés en el calendario (y en el mantoncillo de las peregrinas), ha perdido la riqueza litúrgica que diferentes cultos y celebraciones le aportaban, y, a día de hoy, es sólo primer domingo de feria. Polémicas aparte, si la Feria de Sevilla tiene una fiesta propia, un nombre de María, ese es el de la Divina Pastora.

Dirán ustedes: ya está el loco este con el rollo de la Pastora de Santa Marina, como siempre a cuestas. Pues no, permítanme que les explique. La fiesta de la Divina Pastora –para el calendario siempre Madre del Buen Pastor–, concedida primero en 1795 a la orden capuchina y luego, gracias al esfuerzo de muchas generaciones de devotos de la Virgen, dada a la ciudad en 1882 por el papa León XIII, a no ser que entre la Semana Santa y la Feria se distancien una semana (lo que no ocurre tantas veces), tiene lugar ahora, desde la reforma del Concilio Vaticano II, siempre el sábado de Feria, y siempre en las cortas horas de su mañana, afectadas de la resaca de la mayoría de los sevillanos que, por eso y por tantas cosas más, desconocen que un día tan agotador y agotado como el sábado de la Feria de Los Remedios es la fiesta de la única advocación plenamente sevillana.

Antes de la reforma, el día de la Pastora era el segundo domingo de Pascua, y eso era otra cosa, y permitía a las hermandades que la veneran, al menos en esta capital, ofrecer el regalo de este culto a la Virgen con mayor solemnidad y número de fieles. El estar asociada –con muy buen criterio– al domingo del Buen Pastor (en su víspera puesto que Ella fue delante de él tras las huellas de sus rebaños) nos lleva a esta coincidencia. No obstante, sepan que el próximo sábado, las hermandades de San Antonio, Santa Marina y Triana le ofrecerán eucaristías solemnes, en familia, sabiendo que los que son, son los que están y los que quieren acompañarla. Otras localidades celebran ya el triduo a la Madre del Buen Pastor y pronto iniciarán el calendario romero en su honor.

Ya que en estos días levantaremos tantas veces la copa en honor de tantas cosas grandes e importantes para Sevilla, si usted me lee, levante una vez el catavinos por la Divina Pastora, la única Virgen que Sevilla regaló al mundo desde la cuna de su devoción en la iglesia de Santa Marina, donde Fray Isidoro fundó su Primitiva Hermandad. Yo se lo agradezco desde ya, y como en muchos rincones de la ciudad habrá mujeres que, llamándose Pastora, estarán celebrando su onomástica, ellas también. Felicidades de antemano para ellas y alegría para todos en esta Feria de Abril del 2017.


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