viernes, 25 mayo 2018
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La fuerza de Pentecostés

17 may 2018 / 22:20 h - Actualizado: 17 may 2018 / 22:20 h.

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Cuando acontecimientos inesperados en nuestras vidas nos atascan en los bancos de arena del dolor y la desesperación... Cuando se te destroza el alma por la noticia y los sentimientos se desvanecen desembocando rápidamente en un quirófano... Cuando piensas que todo se ha solucionado, te comunican que el difícil camino acaba de empezar y te derivan a otro hospital donde la especialidad de los profesionales intentarán combatirlo.

Y llegamos al Virgen del Rocío acompañados con la fe a la Virgen del Rocío buscando, confusos, un departamento donde ignorábamos que existía tanta ilusión y ganas de vivir. Una flecha nos indicaba el difícil camino: «Oncología».

Allí me quedé ensimismado observando en los tratamientos la actitud positiva de tantas y tantas personas de todas las edades que llevan resignados un mensaje esperanzador que leemos sin verlo ni escucharlo: «¡Allí se vence con alegría lo que antes era invencible!».

Allí unen sus fuerzas el dolor y la esperanza, la ilusión y la resignación, el poderío espontáneo y el agotamiento, las risas y las lágrimas... ¡Allí todos son amigos sin conocerse! Allí está, en silencio, la gorra o el pañuelo abrazando a la memoria junto a la valentía de una bella cabeza desierta e ilusionada.

Y llegué a la conclusión de que en oncología están el Pastorcito Divino y la Virgen del Rocío repartiendo esperanza en un Pentecostés que dura todo el año, proclamando que «con fe todo se alcanza» y se superan los atascos en las pesadas arenas de la vida.

En estos meses de reflexión e incertidumbre vivo con la esperanza de que en el próximo Pentecostés, coincidiendo con el Centenario de la Coronación de la Santísima Virgen, mi hermana volverá a llegar andando hasta el Rocío acompañando al bendito Simpecado de Benacazón en una Carreta blanca de madera porque siempre confió en su fe ayudada por la fuerza del Espíritu Santo.


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