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El Descuento

La gran estafa

La culpabilidad de Lopera por un delito de apropiación indebida que él mismo asume permite decir alto y claro que fue un gran perjuicio para el Real Betis

03 nov 2017 / 22:09 h - Actualizado: 03 nov 2017 / 22:12 h.
  • La gran estafa

Agua pasada no mueve molino, dice el refranero popular. A Dios gracias, hace mucho tiempo que Manuel Ruiz de Lopera pasó a ser historia del Real Betis. Asumir la culpabilidad por un delito de apropiación indebida no es más que otro capítulo añadido al circo que él mismo montó alrededor de esta pantomima. Resulta evidente que todo ello obedece a una estrategia legal que le permite eludir la cárcel. La petición de pena se reduce considerablemente tras este último paso de Lopera en el juzgado, que puede considerarse una jugada maestra por parte del empresario de El Fontanal. Pagará una multa de 3.600 euros en vez de tres millones, además de ser condenado a una pena de prisión de seis meses. Cantidades y plazos irrisorios teniendo en cuenta los seis años de prisión que le podían haber caído. Tanto asustan los barrotes a don Manuel, que ha preferido reconocer el engaño a pasar por el recinto penitenciario.

Ni estando contra las cuerdas ha permitido que el Betis, esa entidad que tanto le duele según él, fuese libre. «La única pretensión de este contrato era mantenerse y continuar con el control del Betis, hurtándole toda posibilidad de intervención en su gestión, limitada a la aprobación de las cuentas anuales. Por estos hechos pedimos la condena, porque estos actos se celebran con una conciencia clara por la opacidad, el oscurantismo y las engañosas maniobras que se desarrollan a través de Encadesa para mantenerse al frente del club sin oposición ni resistencia de otros accionistas», señaló ayer la fiscal. Una afirmación que nos lleva a otra conclusión que, por mucho que sospecháramos la mayoría, queda probado en el juzgado. Lopera no sólo mintió, sino que se aprovechó del Betis. A pesar de todo ello, el triunfo de Ruiz de Lopera en esta causa resulta evidente. A una multa ridícula se une el pago de casi 15 millones tras el acuerdo alcanzado en julio por el paquete accionarial que se quedó por la cara, tal y como él mismo asume, además de evitar el temido y amargo trago de pasar por Sevilla II. Hay que reconocer que es el gran triunfador en toda esta maraña judicial que ha tardado casi diez años en dirimirse.

Pero no todo vale, don Manuel. Usted sabe tan bien como quien escribe que la pena no será la multa. Ni siquiera pasar por la cárcel. El verdadero castigo será por y para siempre quedar como un mentiroso que se aprovechó del Real Betis Balompié. Disfrute su victoria.


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