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Alguien tenía que decirlo

La ida, mejor en casa

12 dic 2016 / 20:30 h - Actualizado: 12 dic 2016 / 21:45 h.

Con matices y aunque Monchi discrepe: la ida casi siempre en casa. Cada vez estoy más convencido de ello y en el caso del Sevilla-Leicester el primer partido en el Sánchez-Pizjuán es la clave. Como hay que aclarar casi todo, allá voy: no es que la vuelta no sea definitiva ni que todos los equipos del mundo sean mejores en su propio estadio que en otro –y menos pudiendo ser éste el coliseo nervionense–, pero analicemos varios detalles. La vuelta pocas veces es un partido normal, siempre está condicionado por la ida, salvo cuando ésta queda 0-0 –y ni siquiera en esos casos–. El Sevilla tiene muestras evidentes de que no le ha ido nada mal teniendo el segundo partido fuera de casa en las eliminatorias europeas y nacionales. Es más, en la propia Champions cayó ante equipos peores y con el segundo partido en Nervión: Fenerbahçe, CSKA Moscú y Sporting de Braga. Otro apunte: en caso de prórroga, el foráneo tiene ventaja si marca los mismos goles que el local.

En el caso del Leicester lo tengo claro: la ida es clave. El conjunto de Ranieri es mucho más fuerte en su estadio y si llega a éste con desventaja tendrá que jugar como el técnico italiano no desea jugarle al Sevilla. El Leicester-Manchester City del pasado fin de semana es una buena referencia. Los de Ranieri no disimularon a la hora de acumular hombres delante de su área, en un ejercicio ultradefensivo llevado a la práctica de forma brillante –defender con descaro también puede ser precioso–, merced a una perfecta colocación, coordinación en cada línea y una presión ejecutada al unísono, a veces muy arriba. El City de Pep Guardiola apuesta por el mismo plan que suele disponer Sampaoli, luego podemos tener esta referencia del sábado como anticipo de lo mucho que le costaría al Sevilla meterle mano al Leicester si éste sale con ventaja del Sánchez-Pizjuán.

Mladost Podgorica, Slask Wroclaw, Betis, Valencia, Borussia, Zenit, Fiorentina y Molde en los últimos tres años. A todos ellos eliminó el Sevilla con la ida en su estadio, si bien en el caso del Betis tuvo que remontar en la vuelta. A Maribor, Oporto, Villarreal, Basilea, Athletic y Shakhtar los remató en Nervión, aunque evidencia de lo que va este texto: la clave es la ida. Los de Sampaoli tienen que esperar al mejor Leicester en febrero, a ese equipo que asombró al mundo ganando la Premier el año pasado, por mucho que ahora dé tumbos en el torneo inglés y se haya aprovechado de un grupo fácil para pasar sin apuros.

Porque es la hora de dar otro pasito más. En formato Champions, el Sevilla no ha pasado de los octavos de final. Y lo que es peor, no pudo igualar los cuartos de 1957 con varias de las mejores plantillas de la historia del club, pues cayó contra pronóstico frente a Fenebahçe (2008) y CSKA (2010), partidos que aún chirrían en la memoria sevillista por cómo los dejó escapar. Uniéndole el fracaso estrepitoso ante el Sporting de Braga en la primera ronda de la 2010/11, vemos cómo el cuadro nervionense tiene una espina clavada con este torneo. Ahora tendrá que hacer frente a los encantos de una Cenicienta dispuesta a seguir haciendo historia, así que si quiere hacerla el Sevilla debe gestionar la eliminatoria mejor que en 2008 y 2010. El Leicester de Ranieri ya sabemos que irá vestido de Cenicienta. El Sevilla de Sampaoli nos sorprende cada semana con disfraces diferentes y a veces inesperados. Saquen el mejor para la ida. En casa, claro.


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