miércoles, 14 noviembre 2018
22:10
, última actualización

La panda de TERE

15 sep 2018 / 22:30 h - Actualizado: 15 sep 2018 / 22:30 h.

Somos amantes de la libertad. Nos encanta abrazarla, disfrutarla, seducirla... pero ¡ojo! que para tener esos privilegios hay que saber estar a la altura... Pues muchos son los aspirantes y pocos los que, «con lo que hay que tener», tiran pá lante.

Esa maravillosa sensación de saber que eres el afortunado dueño de las riendas de tu existencia: tu vida, tus objetivos, tus decisiones ... LI–BER–TAD: tres sílabas que son el lema del protagonista de su realidad, del que crea y aprovecha la oportunidad, del que de verdad tiene algo que aportar... Pero el sentido de la LI–BER–TAD se ensucia cuando la convierten en la bandera del «hago lo que me da la gana», dando una patada en la boca a la coherencia, al respeto, a la educación... Esgrimiendo para justificar su acción: «yo es que soy libre, me encanta la libertad», sí, eso está muy bien, peeeeroooo... reniegan de la primogénita de la libertad: la RES–PON–SA–BI–LI–DAD. Sí, amigos, es una realidad, cada vez hay más colegas de «TERE»: el TError a la REsponsabilidad.

¡Muerde la manzana que aquí no hay dramas!

¿Cómo se puede adorar a la madre –la libertad– y renegar de la hija –la responsabilidad–? ¿Cómo es posible que «TERE» logre engrosar sus filas con tanta facilidad? Seguramente a base de promesas falsas, a base de prometer el ilusorio Imperio de «lo hago cuando quiero, si es que me apetece...» pero... ¿y cuándo es necesario? porque, como bien sabrás, la vida muchas veces nos presenta inesperados escenarios y ahí no vale hacerse el corsario y abordar a otro para obligarlo a actuar en nuestro lugar, porque si cuando es necesario, nadie actúa... Nuestra capacidad de acción, nuestra valía humana y nuestra decencia personal acaban en el depósito pues se los habrá llevado la grúa.

Por supuesto las acciones del «lo hago cuando quiero» no tendrán ningún tipo de consecuencia porque la fantasiosa «TERE», ese creciente TError a la REsponsabilidad, cree vivir en Jauja y eso es lo que vende: un falso Edén y a la responsabilidad, directamente ¡que le den! En la tierra de «TERE» puedes darle todos los mordiscos que quieras a la manzana o directamente talar el árbol que... ¡no pasa nada! y continúas viviendo tu «cuento de hadas» (porque el tema va precisamente de eso: de echarle cuento, mucho cuento).

Me resulta desconcertante, indignante y, dicho claramente, me cabrea, que la panda de «TERE» embarre el buen nombre de la libertad para desentenderse de las consecuencias de sus acciones porque, sí amigos, todas las acciones –se quieran reconocer o no– tienen sus consecuencias. No puede existir la libertad sin la responsabilidad.

Pero, ¿y quiénes son exactamente los integrantes de la panda de «TERE»? Mentirosos, mangantes, manipuladores, corruptos, los Peter Pan y todos los caradura en general, ya sabes, aquellos que parecen que la tienen de cemento armado y que de los frutos de sus decisiones, nunca se dan por enterados (bueno, si les conviene, sí).

Tengo una mala noticia: la libertad se muere cada vez que se suma un nuevo miembro a la panda de «TERE». El TError a la REsponsabilidad hace que sea inviable establecer un compromiso fiable con objetivos, personas, empresas, aficiones... Y cuando no hay compromiso, cuando se instituye como norma general el empezar y no acabar, cuando se hace habitual el tomar mil decisiones pero no hacerse cargo de ninguna... entonces damos carta de naturaleza a un régimen que envenena entendimiento y emociones por su intrínseca vileza: la dictadura del «caradura». Y ahí, ¿quién manda?, lógicamente ¡quien gobierna la panda: «TERE»!

Domadores de decisiones

Lo que ignoran los integrantes de la panda de «TERE» es que el TError a la REsponsabilidad les acabará por pasar factura, porque todas esas decisiones ignoradas y maltratas por sus creadores, crecen asilvestradas y terminan convertiéndose en fieras hambrientas y ¿a quién se comerán primero? a quienes las dejaron consumiéndose en el cenicero. Las decisiones tomadas y abandonadas son peligrosas porque, tal como se les enseñó, no se harán cargo de las cosas. Ya lo decía Antoine de Saint–Exupéry: «Uno es para siempre responsable de lo que domestica», y no hay nada más doméstico, nada más de andar por casa, que las decisiones tomadas libremente.

Todos somos domadores de decisiones, todos tenemos que hacernos cargo de los hechos a los que damos lugar por elegir hacer una cosa u otra, en eso consiste la responsabilidad.

En las entrañas de la RES–PON–SA–BI–LI–DAD

«Capacidad en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente» ésta es la definición de libro de «responsabilidad», es decir, que si nos preguntan de qué están hechas las entrañas de la RES–PON–SA–BI–LI–DAD, podemos responder, sin dudar, que de 4 elementos: capacidad, actividad, reconocimiento y libertad. La RES–PON–SA–BI–LI–DAD es cosa de personas capaces, que demuestran su efectiva competencia aunque la situación no les sea favorables porque han practicado una y mil veces la habilidad de responder –así es como se consigue crecer–; la RES–PON–SA–BI–LI–DAD es cosa de sujetos activos, de mentes dinámicas, de corazones pasionales... ¡los padres de los éxitos personales y profesionales!; la RES–PON–SA–BI–LI–DAD asume con determinación los hechos a los que dió lugar su decisión porque es la orgullosa hija de la libertad, con ella no va eso de «donde dije digo, digo Diego» (pues es incapaz de decirle a sus convicciones «¡hasta luego!»). Queda claro, después de mirar en sus entrañas que, la RES–PON–SA–BI–LI–DAD, no engaña.

Como bien nos advertía Goethe: « Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día», si eres un verdadero amante de la libertad, haz honor habitualmente a tu responsabilidad, ¡demuestra que eres alguien en quien se puede confiar!


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