martes, 25 junio 2019
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La pepita del limón

María Graciani m_graciani /
16 dic 2018 / 06:30 h - Actualizado: 15 dic 2018 / 06:30 h.
  • La pepita del limón

En estas tardes invernales mi pequeño capricho adopta la forma de un té verde bien calentito con una rodajita de limón para darle el toquecito de sabor, sin más endulzantes, así, natural. Siempre me ha llamado la atención el tema del "tea time" británico (la "hora del té") y para imaginarme que formo parte de esta tradicional ceremonia, hace un tiempo conseguí en la tienda de antigüedades de mi amiga Karem, London, un precioso juego de té londinense de cerámica: la tetera, el plato, la tacita... todo pintado a mano con motivos musicales (notas, pianos, trompetas), le tengo un cariño especial a este juego de té.

Ayer por la tarde ya lo tenía todo preparado, con mi rodajita de limón -como siempre-, cogí la taza con su plato y la tetera (que encaja perfectamente encima, a modo de torre) para llevarlos al salón y cuando estaba llegando a la mesa... ¡zas! se me derramó toda la tetera encima de la mesa... El mantel se puso estupendo... Afortunadamente, el juego de té permanecía intacto. Una vez recogido el "pequeño desastre", me quedé mirando el juego pensando qué había pasado, ¿cómo pude perder el equilibrio? y, de repente, reparé en que la taza bailaba un poco y como la tetera iba sobre la taza... Miré debajo y encontré una pequeña pepita de limón, la cogí y pensé: "¡la que has `liao´pepita!". Es sorprendente como, algo tan pequeño, aparentemente tan insignificante, como la dichosa pepita podría haberse cargado algo tan valioso para mí como la tetera londinense... Pero, un momento, ¿en la vida no nos pasa esto muchas veces?

¿Cuál es tu pepita?

Todos tenemos cosas y personas que nos importan especialmente, que tienen un valor especial para nosotros pero, en no pocas ocasiones, no reparamos en los pequeños detalles (¡la pepita!), ya sea por costumbre, porque se nos olvida, porque no prestamos la atención necesaria, porque damos las cosas por supuesto... y así, casi sin darnos cuenta, se nos cuela la insignificante pero crucial pepita que podría hacer añicos esa relación tan importante o cargarse ese objeto tan especial... Piénsalo, ¿cuál es tu pepita? en serio, todos tenemos una (incluso, a veces, varias) es positivo y necesario localizarla lo antes posible y prestar atención al mensaje que nos trae.

Schopenhauer decía que "en los pequeños detalles y cuando está desprevenido es cuando el hombre pone mejor de manifiesto su carácter", así es... Tu forma de ser y cuánto llegues a crecer se puede intuir por cómo reacciones ante tus pepitas... Fundamentalmente, hay dos tipos de reacciones:

1.- "¡Fue un accidente!" Esto es lo que dicen las personas que, ante el hallazgo de su pepita, no le dan importancia, no reflexionan sobre lo que ha pasado, simplemente piensan que fue mala suerte, pura casualidad... Es decir, "que si se rompió la tetera, era porque se tenía que romper, ¡yo no he tenido nada que ver!" ¿seguro?

2.- "¿Qué ha pasado? hay que mejorar..." Esto es lo que dicen las personas que, cuando dan con su pepita, no "echan balones fuera", es decir, saben que las cosas no pasan por casualidad y que, muy probablemente, ellos han tenido algo que ver con eso... Prestan atención al mensaje de la pepita, recopilan información y aprenden para la próxima...

Conclusión: la pepita del limón es un toque de atención para tu mente y tu corazón. Y ahora...¡toca disfrutar del té!


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