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La persona positiva... ¡no paga IVA!

El titular es tan llamativo como cierto. Pero, ¿qué es el IVA humano? y ¿quién es exactamente la persona positiva?

María Graciani m_graciani /
22 jul 2017 / 17:50 h - Actualizado: 22 jul 2017 / 19:37 h.

Reconócelo, ¡ahora mismo se te acaba de poner cara de positivo! Es así, cuando nos tocan el bolsillo, la vida cambia de estribillo y corres a sumarte a las filas de la positividad como un chiquillo. Lo más gracioso de todo es que el titular es tan llamativo como cierto, repetimos: la persona positiva... ¡no paga IVA! (al menos personal, psicológica y humanamente hablando, que no es moco de pavo), para comprender mejor la cuestión, responderemos a dos preguntas con convicción: ¿qué es el IVA humano? y ¿quién es exactamente la persona positiva?

¿Qué es el IVA humano?

Todos conocemos el concepto de IVA ordinario: Impuesto sobre el Valor Añadido, lo que viene siendo una carga fiscal sobre el consumo, un impuesto indirecto. El IVA humano es una carga emocional y personal, es un impuesto cuya imposición viene de la propia persona y se traduce en forma de miedo, estrés, falta de seguridad, desconfianza, recelos, envidias, mal clima, falta de actitud... ¿Y es que hay alguien que quiera pagar esto?, es más ¿hay alguien que decida pagar esto? Pues sí, para ser honestos: el «PESO», el PESimista de Oficio, el que tiene a su servicio toda la retahíla de críticas, excusas y, si lo dejas, ¡de ti seguro que abusa! y si le preguntas: «¿por qué no terminaste el trabajo?» o «¿por qué no le pusiste más empeño?», con toda su parsimonia te dirá que «es que tenía sueño», a este tipo de personas no les espera un porvenir muy halagüeño. El «PESO», el PESimista de Oficio, es un obsoleto mental y emocional, pues como piensa de antemano que todo va a salir mal, dice: «yo prefiero no hacer nada y vivir mi cuento de hadas», hablando en roman paladín, no hacen ni el MOCO porque ellos de MOtivar(se) poCO, lo suyo es más volverte loco con sus continuas quejas, mal humor y reproches y como vean que se te ocurre llevar a cabo alguna iniciativa... ¡pobre de ti, sentirás todo el peso de su IVA!

Las tres notas descriptivas del «PESO» son: el estatismo, la ausencia y el rechazo continuos.

El estatismo: Literal y metafóricamente, nunca se quieren mover, no les apetece (está más que claro el porqué como profesionales o personas no crecen). Una persona estática es el polo opuesto a la dinámica, creativa, ingeniosa, simpática... Su vida se sustenta en pilares de cerámica, algo tan frágil como su capacidad de acción. Curiosamente, estatismo viene del griego statiké que significa «arte de pesar» y es que no hay nada que pese más que un PESimista de Oficio («PESO») que luego encima exigirá parte de tus beneficios; en realidad, sí que manejan un arte: el cabre-arte.

El rechazo continuo: Como a ellos nunca se les ocurre nada (de provecho) y nunca hacen nada porque piensan que, desde el principio, la acción está condenada al fracaso, ante cualquiera de tus aportes... ¡chaz! ¡hachazo a la idea! y se amparan bajo el paraguas de: «total, iba a salir mal, mejor que nadie la vea». El rechazo genera rechazo y, finalmente, el «PESO» estará creando la parcela de su propio aislamiento a base de sus continuas negativas.

La ausencia por sistema: El PESimista de Oficio nunca está (ni se le espera). La ausencia –física, mental y emocional– es su lema vital, ya que para él el actuar carece de sentido, su «lógica» le dice que lo mejor es estar desaparecido, ¿la etiqueta que habrá adquirido? la de prescindible.

¿Quién es exactamente la persona positiva?

Esta es la pregunta del millón. La persona positiva, aquella que no castiga (como la «PESO»), que el mejor clima aviva y logra que el éxito la siga. Si el PESimista de Oficio era un obsoleto mental y emocional, en las antípodas se encuentra la ingeniera humana, mental y emocional: la persona positiva. Según el Instituto Carnegie de Tecnología, sólo el 15% del éxito en la vida de una persona se debe a sus conocimientos técnicos; sin embargo, el 85% restante es resultado de la pericia que la persona sea capaz de demostrar en «ingeniería humana», entendiendo por esta un compendio de personalidad y habilidades sociales. Ya lo ves, la persona positiva es de naturaleza exitosa, pues este tipo de personas son las que hacen que sucedan las cosas y, ¿por qué no paga IVA humano? porque ya paga un precio por sus logros: el precio de poner su tiempo, esfuerzo, recursos, ilusión e ingenio al servicio de su sueño, por tanto, su meta no queda cautiva del IVA del estrés, del miedo, del mal clima... muy al contrario, con su forma de ser y hacer, consigue llegar y llevar a su gente hacia la cima, generando a su paso una ola de estima pues en ideas, aporte, reconocimiento, valor, confianza, iniciativa, compromiso y talento no escatiman.

Cierta, efectiva, verdadera... son algunos de los atributos de esta humana ingeniera. Si el PESimista de Oficio no hacía ni el MOCO, porque MOtivación poCO, la persona positiva pone su foco en los aspectos favorables de las personas, de los proyectos, de las circunstancias... ¡así su pasión nunca queda rancia! Las tres características definitorias de la persona positiva son: dinamismo, predisposición al servicio y presencia.

Dinamismo: La persona positiva es de naturaleza activa, siempre tiene algo en mente, ganas de aportar valor a su gente, llenar de sentido el presente y tiene la habilidad de transmitírselo a los demás a través de un entusiasmo más que convincente.

Predisposición al servicio: En contraposición al rechazo por sistema del «PESO», la persona positiva siempre está abierta a ayudar, escuchar, conversar, aportar... todo lo necesario para, a buen puerto, llegar.

Presencia: En el sentido más amplio del término, presencia física, emocional, mental... Es lo que se llama saber ser y saber estar, estar ahí, dispuesta a colaborar y a construir.

Amigo, recuerda: la persona positiva... ¡no paga IVA!


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