viernes, 24 mayo 2019
12:09
, última actualización

La revolución está en la calle

10 mar 2019 / 13:03 h - Actualizado: 10 mar 2019 / 13:06 h.
  • La revolución está en la calle

Y tanto que está en la calle. La revolución feminista es ya imparable, por mucho que la clase política y los poderosos, amos y “señoros” feudales del sistema, nos quieran hacer ver lo contrario. Este viernes, una marea humana se lanzó a la calle para reivindicar derechos, consolidar y proteger nuestras libertades individuales y especialmente tomarle la mano al movimiento feminista, para reivindicar que en materia de igualdad, no vamos a dar ni medio paso atrás.

Así de contundente, fue el mensaje y la imagen que se proyectó en los medios de las manifestaciones convocadas por el movimiento feminista, con motivo del 8 de marzo. Una huelga de cuidados, laboral, de consumo y estudiantil, que sirvió para demostrar una vez más, que no estamos solas. Que la sociedad, cada vez es más consciente de las desigualdades de la otra mitad, que los hombres están cansados de asumir privilegios que después le pasan factura, ellos también estaban allí.

Este 2019 va a ser el año en el que el feminismo tome de nuevo protagonismo, para reconducir el camino a la igualdad.

Entiendo, que los que están a punto de perder sus privilegios y no ven desigualdad por ningún sitio, estén ya temblando de miedo. Sinceramente, a mi el miedo también me invadiría, porque el patriarcado tiene los días contados. Ni la manipulación mediática, ni el intervencionismo, ni el fascismo, ni el capitalismo salvaje, ni la censura... nos preocupan a las feministas. Las campañas “caza brujas” puestas en marcha, piden nuestros nombres, para fichar a las que trabajamos en igualdad. Pero han sido tantos los años de inocularnos miedo, que ya no sabemos lo que significa. Nos enfrentamos a la tormenta, con coraje y valentía, porque ya no estamos dispuestas a soportar más injusticias. De todos los movimientos sociales, ideológicos, políticos... que se han producido a lo largo de nuestra historia, el feminismo, es el único que jamás ha derramado una gota de sangre. Así, con esta manera de entender nuestra lucha, lo trasladamos el pasado viernes a la ciudadanía. Particularmente la manifestación en Sevilla, al igual que en otras ciudades fue multitudinaria e intergeneracional. La cantidad de gente joven que pancarta en mano, recorrían las calles de la ciudad, junto con grupos ecologistas, sindicatos, ONGs, Asociaciones de Mujeres, profesionales de la cultura, periodistas... fue espectacular. Tres generaciones de hombres y mujeres que demostraron que en la lucha contra la desigualdad, da igual la edad, la clase social o la ideología, el motivo es lo suficientemente potente como para dejar a un lado todas estas banalidades.

Y sí, son banalidades. En las revueltas y luchas sociales no podemos perder de vista qué está en juego y no entrar en telaraña que teje el sistema para mantenernos bloqueados con discursos mal intencionados, que pretende dividir a la masa y seguir manteniendo el status quo. El “divide y vencerás” que subyace en éstas estrategias de manipulación, nos tienen que servir para no perder nunca de vista la vulnerabilidad, con la que debemos lidiar cuando nos exponemos en estos términos.

Por eso, ahora que se está haciendo balance de la huelga y su repercusión social, tenemos que estar especialmente atentos y atentas a la palabrería de la clase política y a todo lo que nos quieran vender a partir de ahora, para hacernos dudar sobre nuestros objetivos.

Volverán a resurgir las preguntas de porqué celebramos el 8 de marzo, si ya somos iguales ante la ley. Nos hablarán de la historia de la mujer trabajadora para explicarnos precisamente a las feministas lo que ya sabemos y de paso vincular este día a un movimiento exclusivamente sindical, con la clara intención de generar confusión en la opinión pública. Y por supuesto los platós de televisión se llenaran de “expertos” que nos contaran a las mujeres, cómo hacer una huelga y se jactarán de lo que saben sobre feminismo, en un ejercicio propio de asfixia patriarcal.

Sin embargo, no todo los medios proyectan igual. Los hay que trabajan desde el compromiso y la ética periodística. Es un gusto pasear por la prensa internacional y leer algunos de los titulares que nos dedican: “Las mujeres españolas hacen historia”. Un material fotográfico impactante y más poderoso que mil palabras juntas, que recoge la esencia de lo que vivimos en la calle el pasado viernes. Si me tuviera que quedar con una imagen, sería la de un hombre mayor bastón en mano y en la otra un cartón, en la que puede leerse “estoy harto de pasar miedo cuando mis hijas salen de noche”. Con una sonrisa en la cara, posado, para recordarle al mundo que él también está luchando por una sociedad libre de violencia y machismo.

Ahora nos toca mantener este espíritu rebelde, inconformista y crítico para destapar y denunciar, cada atisbo de sometimiento por parte del patriarcado. Como un animal herido, ahora se retira a su cueva, a curarse las heridas y volver con más fuerza si cabe. Pero si algo no sabe este animal herido, es lo que le espera cuando salga del refugio. Por eso, a los aliados y sustentadores de este sistema caduco, os aconsejo que mientras os laméis las heridas, penséis si esto merece la pena. La fuerza del feminismo es imparable, vuestro legado de tiranía ya ha concluido. La sociedad, esa a la que intentáis lavarle el cerebro sin éxito, os demostró el pasado viernes de qué lado está.

Seguro que nuestras antepasadas, mujeres valientes, obreras, sindicalistas, profesionales, académicas... estén donde estén, nos miran con orgullo. Se lo debemos a todas las mujeres, las que ya no están y nos allanaron el camino para que hoy podamos trabajar, votar o gestionar nuestro propio dinero. Ahora nos toca a nosotras devolverles todo ese esfuerzo y sacrificio. Luchar por las que no tienen fuerzas para alzar la voz, por las que el patriarcado aniquila a golpe de silencio, por todas las que sufren violencia en el mundo. El viernes tuvimos la suerte de ser testigos de un día histórico para las mujeres y para el feminismo. Tenemos que seguir en pie, ahora más que nunca. Abrazar el feminismo como el camino a la libertad en mayúsculas. Justo la que merecemos.

@Pepavioleta


  • 1