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La solución de Sevilla a la biodiversidad de fauna urbana: un plan para especies invasoras

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04 ago 2018 / 22:04 h - Actualizado: 04 ago 2018 / 22:06 h.

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Una ciudad debe tener un plan de gestión de la biodiversidad de la fauna. Las ciudades hoy, y más en los escenarios de cambio climático previstos, especialmente para Andalucía, son un lugar de refugio necesario para la fauna. La avifauna urbana se mantiene en la ciudad por la diversidad de nichos que encuentra y las posibilidades tróficas de las mismas, que no debemos disminuir. Una cuestión candente durante el último año ha sido el tema de las cotorras en la ciudad de Sevilla. En nuestra ciudad hay dos especies de cotorras, ambas consideradas especies invasoras: cotorra de Kramer (Psittacula krameri) y cotorra Gris Argentina (Myiopsitta monachus), dos especies con problemáticas muy diferentes. De acuerdo con el Ayuntamiento de Sevilla hay unos 2.800-3.000 individuos de la primera y unos 800-900 individuos de la segunda. La cotorra de Kramer ha estado en el punto de mira por su incidencia sobre las poblaciones de especies vulnerables como el nóctulo gigante (Nyctalus lasiopterus), un murciélago, o el cernícalo primilla (Falco naumanni).

La Estación Biológica de Doñana lleva estudiando muchos años el problema del nóctulo en Sevilla a través de los estudios del profesor Carlos Ibáñez, que ha puesto siempre de manifiesto su estado de vulnerabilidad, incluso desde antes del incremento de las poblaciones de la cotorra de Kramer. En los últimos años dos investigadores, José Luis Tella (Estación Biológica de Doñana, CSIC) y Martina Carrete (Universidad Pablo de Olavide) han estudiado la ecología de ambas especies invasoras, especialmente la incidencia de la cotorra de Kramer en el nóctulo gigante. El impacto sobre este murciélago, junto con otras incidencias al menos teóricas, hizo que el verano pasado se decidiera matar cotorras mediante disparos con carabina. En España se ha hecho solo puntualmente, sobre Cotorra Gris en situaciones de imposibilidad de control por otros medios. No es cierto que sea un método usual en ningún sitio. A pesar del visto buen de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, frenó el tema y no se disparó sobre las cotorras. La razón fue la sensibilidad a diferentes puntos de vista de la ciudadanía, la opinión de otros científicos y el buen hacer, ante las dudas suscitadas, de altos responsables municipales como Juan Manuel Flores y Adolfo Fernández.

Tras una reunión participativa al inicio del otoño, durante varios meses, el Laboratorio de Zoosanitario y el Servicio de Parques y Jardines (Pedro Torrent) han estudiado las alternativas utilizadas en diferentes municipios de España, confirmando la idea de que el disparo con carabina solo se ha utilizado en algún sitio de forma puntual al no haber otras situación y ante la peligrosidad de caída de nidos de cotorra gris. Esta solución final pretendida por algunos no ha sido utilizada de forma generalizada por los problemas de todo tipo que entraña, incluidas limitaciones legales. La ley de especies invasoras no habla de extinción o erradicación total de especies como única solución, habla de control poblacional para evitar daños. En la Universidad de Sevilla también se ha estudiado el tema (Manuel Enrique Figueroa) y se ha presentado un Trabajo Fin de Grado (TFG) en la Facultad de Biología por parte de Alejandro Delgado, donde se han valorado todas las técnicas utilizadas para el control poblacional de las cotorras en diferentes ciudades de España. Los investigadores de la Estación Biológica de Doñana (José Luis Tella) y Universidad Pablo de Olavide (Martina Carrete) han seguido estudiando la dinámica poblacional de las cotorras y su impacto en especies vulnerables.

El pasado 30 de julio, en el Hogar Virgen de los Reyes, se presentó ante el Consejo Municipal de Protección y Bienestar Animal (Compba) el Plan Integral para el control de especies invasoras y potenciación de especies autóctonas, ante representantes de los grupos políticos municipales, científicos y miembros de asociaciones relacionadas con la protección y el bienestar animal. Presidió la sesión Juan Manuel Flores, delegado de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla. El proyecto fue presentado por Antonio Sánchez Tosina, director general de Salud Pública y Protección Ambiental. Un intenso trabajo colectivo de ecología urbana que ha llevado varios meses que, unido a la voluntad de participación y gobernanza del Ayuntamiento de Sevilla, ha conducido a la presentación, el 30 de julio, del Plan Integral para el control de especies invasoras y potenciación de especies autóctonas.

El proyecto tiene dos vertientes: el control poblacional de especies de aves invasoras y la mejora del estado poblacional de especies autóctonas. Se establece una zona de pilotaje: el Parque de María Luisa. La idea es llevar a cabo diferentes formas de control poblacional de especies con el fin de conseguir un número adecuado a la ecología de lugar, excluidos el disparo con carabina y la esterilización de adultos, si bien se ha pedido permiso a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio también para estas metodologías. Se empleará de forma experimental controlada la esterilización de huevos y la retirada de adultos de diversas formas. De esta forma se podrá valorar científicamente la forma más adecuada de control poblacional, aún con dudas metodológicas a nivel nacional; un problema no totalmente resuelto y al que Sevilla puede contribuir mostrando soluciones bien planteadas con base experimental. Se llevarán a cabo distintas aproximaciones para la mejora poblacional y la ecología de especies autóctonas, un avance esencial para la conservación y protección de la biodiversidad de la ciudad. Así se ensayarán diferentes tipos de nidos, tanto para aves como para el nóctulo gigante y diferentes espacios alimenticios para aliviar la competencia por el alimento que pudiera estar afectando a algunas especies, como los gorriones.

El proyecto se licitará en los próximos meses, y el Ayuntamiento de Sevilla delimita que un científico de reconocido prestigio vigile el desarrollo del proyecto. Esta aproximación no tiene precedentes en España y podrá dar lugar a una relevante transferencia de conocimiento aplicable a otros puntos de la propia ciudad Sevilla y también a otras ciudades donde existan problemas ecológicos urbanos similares. La ciudad de Sevilla marca un camino donde la ciudadanía participa a través de una gobernanza inteligente, participando todas las sensibilidades, mediante un proceso científico, metodológicamente correcto al analizar diferentes posibilidades, para el control de poblaciones de especies de aves invasoras y la protección de especies autóctonas. Sevilla, a través de su equipo municipal liderado por Juan Espadas, con la colaboración de la ciudadanía, con un intenso nivel de participación, y de las instituciones que generan conocimiento, establece un modelo de ciudad que bien puede aspirar a ser Ciudad Verde Europea.


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