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Viajes con alma

La torre inclinada de Pisa

27 ago 2018 / 22:30 h - Actualizado: 27 ago 2018 / 22:30 h.

Viajar por la Toscana es un placer y uno se siente también como en casa tanto por cómo son sus gentes, como por su gastronomía y por sus gustos. Cuando uno ve por primera vez la torre inclinada de Pisa se pregunta por qué está inclinada, si fue hecha aposta o es que se ha ido inclinando con el tiempo. La Torre de Pisa (o torre inclinada) está situada en la plaza de los Milagros es el símbolo de la ciudad; al igual que el Duomo (la catedral), el Baptisterio y el Camposanto. Parece que Galileo Galilei ya hacía experimentos en ella dejando caer objetos, como dos bolas de cañón de diferente masa para demostrar que la velocidad de su caída era independiente de la masa.

La torre se comenzó a construir en el año 1173 y se terminó alrededor del 1380 con una altura de casi 56 metros. Los historiadores cuentan que parece que la inclinación de la torre fue un accidente del terreno, no fue intencionada, sino que comenzó a ceder por algunos sitios lo que hizo que la vertical que pasa por el centro de gravedad no caiga dentro del polígono de apoyo o de su base de sustentación, de la base de la torre. Los técnicos dicen que si el ángulo de inclinación de la torre siguiera aumentando podría llegar el momento de que tal vertical cayera fuera de la base acabando con el equilibrio.

La torre forma parte de la catedral de Pisa de la que es su campanario. En su balcón hay siete campanas. Tiene 294 escalones y no se construyó inclinada, sino que se debió a que fueron insuficientes los tres metros de profundidad que dejaron a sus cimientos, por ese motivo es por lo que el suelo empezó pronto a ceder. Se estima que tiene un peso 14.700 toneladas. Tiene ocho plantas y al principio, parece más grande y muchos son los que se decepcionan en este sentido, pero sus 294 escalones hacen que parezca que subes a un rascacielos inmenso.

En 1990 se cerró al público la entrada debido a su inclinación porque se estimaba peligrosa. La restauraron y fue reabierta en 2001. Aunque es la que más fama tiene, no es la torre más inclinada del mundo. Hay otra que está en la Baja Sajonia y se trata del campanario de Suurhusen, que tiene una inclinación de casi seis grados –a de Pisa tiene cuatro grados hacia el sur–. Durante mucho tiempo, hasta las excavaciones recientes, se había atribuido su diseño a los Vasari, a los de Bonanno Pisano, aunque también se cree que la torre fue construida por Gherardo di Gherardo.

La construcción y finalización fue una odisea y un dolor de cabeza casi desde su inicio. El estilo que imperaba en el siglo XII era el románico pisano y para acompañar a la impresionante catedral se empleó mármol blanco en el campanario. Pero el problema de la inclinación no estaba resuelto y durante los siguientes años y siglos la torre se fue inclinando a un ritmo de dos o tres milímetros cada año.

En la Edad Media, la gente de clase aristocrática visitaba y escalaba la Torre, es por esa razón por lo que los materiales de las escaleras eran de mármol en lugar de madera. Fue cuando el tercer aro de la torre fue construido cuando el edificio comenzó a inclinarse por culpa del peso de la estructura en las bases. Por ello se interrumpió su construcción, aunque más tarde sería continuada en 1275. La inclinación se debe además a la condición del suelo debajo del campanario. En la actualidad, una parte de la construcción se apoya en un pantano con un terreno más arenoso. Los otros tres pisos se construyeron con una inclinación opuesta para mantener el equilibrio de la torre. Se le ha intentado enderezar por distintos equipos de arquitectos sin éxito alguno. Durante el siglo XX, el dictador fascista Mussolini intentó en vano revertir la inclinación. En 1964 el gobierno de la República de Italia hizo una llamada internacional para frenar la inclinación y posible caída de la torre de Pisa, una cuestión de estado propuestas de arquitectos e ingenieros de todo el mundo. Las propuestas a veces eran un gasto inasumible que hizo que en 1990 se prohibiera la visita turística. Al final se optó por extraer parte del subsuelo y se consiguió frenar su progresiva inclinación. En diciembre de 2001 se anunció la reapertura de la torre con recuperación de 40 centímetros de inclinación, y volviendo a la inclinación de hace 200 años.

Desde 2001 la torre está abierta al público y se puede visitar.


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