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La verea

La Verea

Ezequiel García ezegarcia85 /
12 ene 2019 / 13:08 h - Actualizado: 12 ene 2019 / 20:43 h.
  • La Verea

Buenas noches, rogando perdón / me presento temblándome el alma, / preguntándome quién seré yo / pa irrumpir de esta forma en el Falla...”. Así comenzaba la comparsa Los Principiantes del inmenso Antonio Martín en 1995. Y así me presento yo, hoy, aquí ante ustedes, en el decano de la prensa sevillana, con mi rinconcito llamado La Verea. Y lo hago como un principiante aunque lleve en esto del periodismo desde 2003, en pleno boom del ladrillo, revival de los felices años 20. Y seis años ya en esta santa casa de El Correo de Andalucía.

Lo de verea al más puro estilo andaluz ha sido gracias al que fue -y es- mi profesor eterno de Lengua y Literatura en mi Casa Salesiana de Carmona, Don Antonio Quintana. Con él, entre nosotros, sus antiguos alumnos, no ha funcionado lo del patriarcado tan repetido en los últimos tiempos, pues lleva a gala el apellido de su madre en lugar del Ruiz de su padre, de quien me ha transmitido la receta secreta sobre cómo aliñar las aceitunas gordales con todos sus avíos. Quería servidor una palabra entendible por todos los hispanohablantes, pero arraigada en mi Carmona. Hela aquí.

Como el pastor guiaba el rebaño por las vereas de los campos, en busca de nuevos pastos y veneros, así pretenderé que sea este rincón de opinión para usted, lector: un sendero que le devuelva a sus raíces, a sus valores, a su casa, que es la nuestra. Jamás renegaré, en esta atalaya privilegiada, de mis profundas raíces cristianas y del humanismo del que he bebido en mis 33 años de vida junto a los Salesianos de Don Bosco, del que hablara magistralmente el Beato Marcelo Spínola. Sólo les pido un favor: con esta edad, espero que no me crucifiquen por lo que vaya diciendo por la verea.

Durante el caminar hablaremos de lo divino y de lo humano; de gobiernos y desgobiernos; de triple entente y opositores de rosa marchita; de escándalos y buenas nuevas; pero sobre todo, en el centro, estará el ciudadano, la niña, el abuelo o la autónoma. De nada sirve gastar tinta virtual, tecleos inertes, si el que lee no ve un poco de luz que le haga afrontar con optimismo el día a día desde que silencia la alarma de su móvil por las mañanas hasta que nota en los dedos lo fría que están las sábanas antes de planchar la oreja.

En definitiva, aquí hago parada y fonda hoy. Vayan preparando su estaca para apoyarse durante este sendero. A veces tendrá ganas de correr y abandonar esta verea. En otras, sin embargo, querrá seguir a la vera de este humilde pastor, oriundo de la ciudad que vio nacer a José María Requena, director que fue de este periódico. Y no olvide que intentaré sacarle una sonrisa, como siempre hago con mis alumnos de Salesianos-Trinidad. Porque, como decían en La Vida de Brian: “Always look at the bright side of life”, que traducido resulta “mira siempre el lado bueno de la vida”. Que así sea.


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