martes, 16 octubre 2018
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Las mentiras de siempre

10 oct 2018 / 11:24 h - Actualizado: 10 oct 2018 / 11:29 h.

Es asombroso cómo lo que llamamos post-verdad; es decir, lo que siempre se conoció como mentira; se ha convertido en motivo de constante debate. Si visitara el planeta Tierra un marciano, podría llegar a pensar que la mentira es un invento de los hombres y mujeres que han vivido durante los últimos años y no una constante en la historia de la Humanidad.

Siempre se ha mentido en los medios de comunicación, siempre se mintió en los ministerios o en las iglesias y, casi seguro en las cavernas el más mentiroso fue el que acumuló mayor poder. La realidad que vivimos no deja de ser el resultado de sumar mentiras y verdades. En algunos momentos, muchas mentiras y, en otros, dos o tres verdades.

La diferencia es que, hoy, en las redes sociales las mentiras se difunden con asombrosa rapidez. Una mentira llega a muchos en muy poco tiempo aunque se olvida con la misma premura, ya que otra fake new, otro escándalo o algo de lo que cualquier descerebrado puede opinar, se convierten en tendencias dentro de las redes sociales.

Antes las mentiras las dictaba el presidente de un país, un arzobispo o un periodista que pensaba tener la posibilidad de hacer con el lenguaje lo que le diese la gana. Aquello golpeaba con fuerza, como a poco, como un martillo pilón. La mentira era profunda porque la lanzaba los que fueron importantes; los mismos que pidieron educación universal, los mismo que la ofrecieron para ganar votos o fieles, sin saber que sería el principio de su final.

La mentira no es nada nuevo. Ni la verdad. Tampoco lo es que estemos dispuestos a creer todo aquello que nos interesa aunque resulte grotesco. Y así nos va.


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