lunes, 24 septiembre 2018
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Hispalíneas

Las murallas inútiles

10 sep 2018 / 22:30 h - Actualizado: 10 sep 2018 / 22:30 h.

Desde una antigüedad remota los pueblos de cada continente hubieron de soportar, de tanto en tanto, ataques de otros pueblos, de hordas que amenazaban su propia existencia y que, si llegaban, destruían ciudades y aldeas, violaban a las mujeres, encadenaban a hombres y niños comenzando así una larga época de desastres y escasez. Fue por esa amenaza por la que se construyeron defensas como las de Constantinopla y, mucho antes, la muralla china de miles de kilómetros, fue eso lo que movió a realizar alianzas de comunidades limítrofes, lo que inventó ceremoniales y conjuros que, luego, darían lugar a religiones nacionales o ligadas irremisiblemente a determinados territorios y, en definitiva, lo que, andando el tiempo, desembocaría en la teoría y la práctica de la lucha de clases que alumbró el bienestar actual.

Para demostrar que han existido muchos evangelios y que, sobre todos, ahora impera uno de ellos, el de Hegel y su trinidad formada por la Tesis, la Antítesis y la Síntesis, esta –la Sociedad del Bienestar– se ha convertido en el principio de una nueva Era –una nueva Tesis– ante la que ha aparecido otra propuesta –la Antítesis– compuesta por millones cientos de millones de personas que ansían asaltar ese territorio, más que geográfico, económico en el que otros cientos de seres humanos viven mejor que ellas y, de nuevo, vuelven a construirse murallas y defensas materiales que no servirán de nada. La suerte de un mundo humano no la deciden el miedo o la soberbia, El triunfo civilizatorio –como siempre– solo depende de la Razón y la Colaboración.


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