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Las redes de ciudades ante los retos sociales y ecológicos actuales

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28 jul 2018 / 21:49 h - Actualizado: 28 jul 2018 / 23:24 h.

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El curso ha sido patrocinado por la Diputación de Huelva como parte del plan de acción anual del Observatorio Iberoamericano para el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible (Oiccds), puesto en marcha en 2018, en su compromiso establecido en el memorándum de entendimiento firmado el 13 de marzo de 2017 entre la Secretaría General Iberoamericana (Segib), la Junta de Andalucía y la Secretaría de Estado de Cooperación y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En dicho curso, Juan Espadas Cejas, alcalde de Sevilla y presidente de la Red Española de Ciudades por el Clima de la Federación Española de Municipios y Provincias, disertó sobre Redes de ciudades frente al cambio climático. En el contexto actual las ciudades se deben articular territorialmente en redes con objetivos comunes ante los retos y contingencias del momento actual, generando espacios de cooperación que conforman un escenario apropiado para el intercambio de experiencias y buenas prácticas, especialmente relacionadas con el cambio climático y la sostenibilidad.

El alcalde de Sevilla manifestó el punto y aparte que supone el Acuerdo de París de 2015 junto con la agenda urbana que muestran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, igualmente de 2015. Para Juan Espadas, el Acuerdo de Paris no es un acuerdo más, es «el acuerdo internacional que con sus diez puntos se enfrenta al problema global del cambio climático mostrando un camino común para los 195 países que lo suscribieron».

La idea esencial es que la implicación del problema es diferente entre países pero la solución debe ser global. Para Juan Espadas es esencial «distribuir la responsabilidad entre los diferentes países, o entre ciudades y también entre ciudadanos. Una ciudad del sur no emite más gases de efecto invernadero que una del norte». Por ello es importante establecer cuotas de responsabilidad que generen medidas para compartir objetivos. Existen responsabilidades diferenciales entre los diferentes territorios que hay que delimitar.

El alcalde de Sevilla manifiesta en su lección, en el curso de la Universidad Internacional de Andalucía, que cada territorio, cada ciudad, debe tener su hoja de ruta coherente. Pero «no hay una fórmula justa, es necesario un cambio de paradigma, un redimensionamiento ético de la cuestión del cambio climático al margen de lo que haga el vecino». Tanto la Ley de Cambio Climático de Andalucía como la Ley de Cambio Climático de Cataluña hablan de presupuestos de carbono que habrá que establecer para los distintos territorios, lo que incluye a las ciudades. Un tema que habrá que resolver urgentemente incluyendo a las ciudades o a las redes de ciudades.

Para ello, «independientemente de los elementos normativos debemos reconsiderar lo que debemos hacer». El ciudadano debe tener conocimiento y capacidad de elegir qué hacer en el marco de un escenario ético. Las Naciones Unidas generan principios no vinculantes pero esenciales que hay que considerar. No recordó Juan Espadas la frase del eminente catedrático de Derecho Internacional don Juan Antonio Carrillo Salcedo, «si las Naciones Unidas no existieran habría que inventarlas». Necesitamos «una visión más allá de los estados en el momento actual, quizás en marco de una paradiplomacia». Hace falta «el derecho a la ciudad en un planteamiento de gobernanza multinivel, con normas cercanas al ciudadano, que debe tener un papel relevante».

La Nueva Agenda Urbana, auspiciada por Naciones Unidas, apuesta por nuevos paradigmas más acordes con la situación del mundo y el planeta con mayor justicia social. Para Juan Espadas, «cualquier solución es más cara si se concibe mal desde el principio». El Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla «trata de establecer un marco para el siglo XXI partiendo de una situación donde hay evidente pobreza energética, en una ciudad el acceso a energía resulta esencial, falta justicia social, en muchos casos escala infraestructura verde urbana, un parque de viviendas desarrollado en 1960 con muchos problemas de construcción, con ciudadanos y ciudadanas que pagan más luz dependiendo de donde vivan. Resolver el problema del descarte y la injusticia social es un reto de cada ciudad y resolverlo en cada una debería generar un efecto dominó hacia otras ciudades, de ahí la importancia de las Redes de Ciudades». El mundo actual muestra la «era de las ciudades en red».

Por ello es relevante la Red Española de Ciudades por el Clima, establecida en 2005. El pacto de alcaldes y alcaldesas constituye un grupo de municipios que quiere «ir más lejos que el Acuerdo de París», cuestión muy relevante al estar integrado por más 7.200 municipios. El año 2030 es un hito importante para las ciudades y la visualización del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el espacio de las ciudades. El escenario final no puede visualizarse para 2050, es necesario actuar hoy, y solucionar problemas con urgencia, sin falsas trabas ni excusas, ya que hay una ciudadanía que espera sufriente en nuestras ciudades. Es preciso «establecer un sistema robusto de indicadores para evaluar la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las ciudades y su cumplimiento».

La ciudad de Sevilla muestra un camino. La salud en las ciudades constituye un reto importante ahora y más bajo escenarios de cambio climático, especialmente malo para las ciudades y pueblos de Andalucía. El proyecto Ciudad Saludable de la ciudad de Sevilla «muestra una forma nueva de afrontar las necesarias transformaciones urbanas donde el vecindario es el protagonista y el depositario de las acciones que desarrollemos». En la avenida de El Greco del Polígono de San Pablo «se está llevando a cabo un proyecto de transformación urbana basado en indicadores, previamente establecidos y cuantificados, que propiciará un espacio para la ciudadanía más ecológico, saludable y social, que se enfrenta a los problemas del cambio climático en la ciudad y también a la eliminación de injustas diferencias sociales en el acceso a la salud y el bienestar, derechos esenciales e irrenunciables de las personas».

Esta forma de hacer, que está aplicando a otros desarrollos urbanos como la ampliación del tranvía de Sevilla y otras peatonalizaciones, es una novedad desde la óptica de la transdisciplinariedad de la que no hay precedente en ninguna ciudad, «constituyendo una metodología de solución de problemas que la ciudad de Sevilla debe exportar a otras ciudades como manifestación de la importancia de las redes de ciudades».


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