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Los medios y los días

Lo menos malo

17 feb 2019 / 10:30 h - Actualizado: 17 feb 2019 / 10:32 h.

Mi artículo de ayer terminaba diciendo que el ciudadano deberá inclinarse por votar lo malo o lo menos malo, y eso si es que vota. Lo que tengo delante es lo siguiente. Si me considero de derechas o de centro derecha aparece en primer lugar Ciudadanos. Dice que es liberal y lo mismo sirve para un roto que para un descosido, puede pactar con el PP y Vox –sin salir en la foto- o con el PSOE, una posibilidad desconcertante porque quienes deseen votarlo les deben dar igual estas dos opciones, o sea, deben ser al mismo tiempo partidarios de todos los partidos estatales menos de Podemos. Suena raro pero así es. Entonces, ¿por qué no forman un Frente de Derechas y salen ganando con la Ley D’hondt? Es una conclusión aparentemente lógica si cada uno de estos partidos fuera sincero consigo mismo y con los españoles pero como matices relevantes los separan –sólo matices- van a la llamada fiesta democrática cuando no están ellos para fiestas ni para invitarnos a los demás a su fiesta que más bien parece la fiesta de Blas donde “todo el mundo salía con una copa de más”, según cantaba Fórmula V. Por cierto, en los primeros años de la democracia a un periodista se le ocurrió comparar esta canción con alguno de los saraos de Blas Piñar, antiguo dirigente de Fuerza Nueva –la Vox de mis tiempos, salvando las distancias- y don Blas se enfadó mucho.

La fiesta democrática de la derecha nos presenta un PP cabreado por dentro. El maestro Aznar debe estar que trina con algunas intervenciones de su “niño” Casado. Hace tiempo que Aznar le colocó a Casado a algunos militantes competentes a su vera, a ver si se le pegaba algo de ellos, por ejemplo, de Isabel Benjumea, pero parece que no hay forma de que el joven sea de derechas sin meterse en camisas azules a lo siglo XXI. Y si el maestro Aznar estará enfadado no veas cómo se encuentran otros que quieren ser conservadores a lo Churchill, no a lo Trump, es decir, conservadores con glamur y no tan bastos como el presidente USA. Puede que ante tanta palabrería ultraconservadora de Casado la gente diga que antes que al niño de cara linda y afeitada va a votar a Abascal que es un hombre curtido y con toda la barba que llama al pan, pan, y al vino, vino, que por ahora no engaña y que es la llave de la gobernación derechista. Entonces, de llave puede pasar a llave con mando real y explícito en plaza. Eso dependerá del futuro porque ahí está Italia para enseñarnos lo bueno y lo malo, eso a gusto de cada cual.

Por lo demás, al votante sereno de derechas le pueden inquietar las intenciones de sus partidos con Cataluña, a ver si de tanto asegurar la no ruptura de España, España se rompe con tanto orden, a ver si un corsé excesivo a Cataluña le da nuevos bríos a un pueblo –el catalán- en gran parte incomprendido por estos del 155 indefinido. Incomprendido y cansado de tanto circo, que es la impresión que me he llevado de una reciente visita a Barcelona.

En la izquierda colocamos al PSOE y a Podemos. Lo del PSOE en la izquierda siempre me ha dado risa pero qué le vamos a hacer, es un partido que vive de las rentas de lo que fue en el siglo XIX y parte del XX, luego fueron los mismos Estados Unidos y la misma Alemania –ambos de derechas- los que le encargaron que hiciera de izquierda –civilizada, es decir, domada- en el gran teatro del mundo. Y vaya si lo hizo, privatizó todo lo que pudo, obedeció a la Unión Europea de la banca y el euro, en fin, se podrían llenar páginas enteras demostrando el comportamiento de derechas del PSOE –ya lo han hecho bastantes medios- pero para qué seguir, ahí están los llamados barones como hechos palpables de los que se quiere desprender Sánchez, ¿para hacer qué, Sánchez?, ¿el Frente Popular con el galimatías de Podemos? ¿Con qué programa? Pero si no te lo van a permitir a nivel internacional ni tú tienes valor para eso, una cosa es Portugal y otra España. Ahora el PSOE es una derecha modernita que parece izquierda porque en España la derecha es una derecha –por regla general- de charanga, pandereta, sacristía y Santiago y cierra España.

La identidad del PSOE es subir impuestos cuando ésa ya no es solución en un mundo globalizado y en red. Asimismo, la vejez mental de la derecha española le ha permitido presentarse como paladín de los derechos humanos, como el Robin Hood de los marginados, sean mujeres, homosexuales, migrantes, etc. Todo el mundo vulnera los derechos humanos menos el PSOE, todo el mundo es homófobo, machista, racista, sexista, micro-machista y padece de aporofobia menos el PSOE. Ahora, para las elecciones, al configurar las listas, el PSOE antepondrá las cuotas al talento, de esa forma humillará a las mujeres y homosexuales inteligentes y valiosos. Pero la estrategia vende y eso es lo que vale aunque luego –si gobierna- se le vean las miserias por todas partes. A mí todo esto me parece una falta de respeto a la política como forma de entendimiento que nos hemos dado los ciudadanos y me demuestra la crisis total en la que se encuentra, su falta de personas con trayectoria, carisma, iniciativa y dignidad.

¿Qué decir de Podemos? Mañana un gobierno firma un buen pacto por el empleo y la riqueza con los empresarios españoles y mundiales, les da trabajo a los jóvenes y Podemos desaparece en un abrir y cerrar de ojos. ¡Pero si ni siquiera hace falta hacerlo para que se peleen entre ellos! ¡Si han leído los textos de izquierdas en las redes sociales y de oídas! Cualquiera –por muy de izquierdas que sea- puede temer que si le da el gobierno a Podemos se formen dos o tres partidos en el transcurso de un consejo de ministros podemita. Es lo que tiene la mentalidad de aquí todos somos iguales y cuando decimos iguales es iguales, como dos gotas de agua que los filósofos y científicos dirían que no son iguales sino semejantes, basta con mirarlas al microscopio.

¿Cuándo se atreverá la izquierda y la derecha a mirar por el microscopio? Ya verán cómo en las elecciones que vienen no abordan ni un solo tema de futuro: la sociedad post-humana, por ejemplo, que puede ser terrorífica, que ya está entre nosotros a través de la Inteligencia Artificial, la depresión como epidemia, lo que sienten de verdad muchos españoles ante la llegada de migrantes, la realidad sobre el feminismo y el machismo que ya está bien de vanos discursos ajenos a la evolución y a la antropología, el papel de las redes sociales como esclavizadoras del ser humano, la misma transformación del periodismo, su estado moribundo, la marginación del conocimiento en ciencias humanas y sociales, la falta de rumbo, el adónde vamos espiritual y materialmente, el balance de nuestra historia. No, aquí –y en otros lugares del mundo- seguiremos con el sota, caballo y rey de siempre. De donde no hay no se puede sacar.

Mal lo tienen los votantes que algún día esperan que quienes aspiran a ser lo que en otros tiempos se llamaran padres de la patria les hablen con franqueza a sus hijos. Carecen de preparación y de valor para hacerlo.


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