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Los migrantes y el hotel Algarrobico, una opción humanitaria

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25 ago 2018 / 18:18 h - Actualizado: 25 ago 2018 / 20:12 h.
  • Los migrantes y el hotel Algarrobico, una opción humanitaria

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Los veranos tienen noticias que llenan los titulares de los medios de comunicación. Este verano los migrantes han acaparado mucha información. Hemos tenido recientemente una cumbre europea en Huelva sobre el tema, Angela Merkel y Pedro Sánchez se han reunido en Doñana. Las migraciones han entrado con fuerza en el ideario político de los partidos en España, ya en pugna por liderar nuestro país. El control de la inmigración se ha convertido en el tema que favorece el crecimiento de los partidos de derecha y de extrema derecha. Abundan los argumentos faltos de humanidad e incluso xenófobos.

En el asunto del Aquarius a cualquiera que tenga conciencia le mueve el corazón lo dicho y hecho por responsables políticos. España dio la talla en solitario. Una Europa que presume de valores y un proyecto común de construcción globalmente no ha estado a la altura. La ética y la humanidad emergieron en España, Italia, Alemania y Portugal. ¿Dónde está el resto de esa Europa unida y solidaria con un proyecto común de futuro? Existe una Europa antixenófoba que tiene que dar un paso al frente. Las decisiones de Pedro Sánchez sobre el Aquarius recibieron alabanzas y también tuvieron hubo detractores. Andalucía, receptora de todos los migrantes que llegan a Europa, pide con gran sentido una coordinación nacional para asumir y coordinar las llegadas, que son masivas y diarias. Más allá de la política, la Iglesia Católica ha hablado sobre las migraciones. Ya hemos destacado en esta Tribuna las palabras de Don Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, criticando «la actitud inhumana y profundamente insolidaria de Europa ante los refugiados» (El Correo de Andalucía, 17 de enero de 2017).

El Arzobispo explica que «el corazón de los cristianos algunas veces se contagia con actitudes mundanas como el rechazo de lo distinto, o la valoración de las situaciones sociales sólo desde una óptica económica. En agosto de este año, Don Juan José Asenjo ha vuelto iluminarnos en relación con este problema y ha manifestado «Los países ricos de Europa deben socorrer a África» (El Correo de Andalucía, agosto de 2018). D. Juan José Asenjo plantea que la única solución hacia África es un proyecto Europeo de socorro hacia la desvalida África sumida en guerras, explotaciones y cambio climático, para alcanzar lo que el Papa Francisco llama Desarrollo Humano Integral, al que nos invita a contribuir el Arzobispo de Sevilla.

El papa Francisco hace continuas llamadas a la misericordia, escribiendo a favor de la ayuda humanitaria con los migrantes, inocentes ante una sociedad global y un mundo con problemas ambientales que ellos no han generado. Este viernes figuraba en la prensa (El País, 24 de agosto) la noticia que el Gobierno de España expulsa a 116 inmigrantes que saltaron la valla de Ceuta». Manifestaciones políticas ante este hecho hay de todo tipo, y una realidad no deseable como es el hecho de seres desesperados enfrentados a nuestra gloriosa Guardia Civil que, sin medios suficientes y su generosa entrega a España, ve como la droga se cuela en España y Europa por tener que estar frenando la entrada de migrantes, insistimos en sus insuficientes medios, que no tendría que estar ocurriendo si se tomaran medidas reales y no huidas hacia adelante sin una planificación de futuro ante el silencio de Europa. Creemos que el hotel Algarrobico (Carboneras, Almería), sobre el que pesa una demolición inminente, podría ser una solución social real al problema de la inexistencia de espacios de acogida suficientes para migrantes.

El hotel Algarrobico ha sido condenado en el año 2016 a demolición por razones variadas y bien traídas. La resolución que conduce a su demolición es el final de una larga lucha de ecologistas y políticos. El hotel es de un blanco insultante en un acantilado de Almería rodeado de un medio natural relevante, con sus 40.000 metros cuadrados construidos. Recientemente el Consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, D. José Gregorio Fiscal López ha anunciado este mes «una comisión mixta en un mes para analizar la complejidad administrativa del hotel» (El Correo de Andalucía, 5 de agosto). Ha manifestado nuestro Consejero que la demolición será inminente, cuestión con la que está de acuerdo con Doña Teresa Ribera, Ministra de Transición Ecológica. Ambos políticos han demostrado a lo largo de su carrera un gran sentido ecológico y social, con lo cual pensamos pueden analizar todas las posibilidades.

¿Qué ocurre tras la demolición? Se plantea el necesario proyecto de restauración ecológica y paisajística. El coste inicial previsto es de más de siete millones de euros, con seguridad el presupuesto final será superior a los diez millones de euros. El área afectada tiene una superficie a restaurar de unas 6,5 hectáreas. Pero el hotel Algarrobico no es un Exin Castillo que quitemos de pronto. La demolición del Hotel Algarrobico implica unos 60.000 metros cúbicos de residuos, de los cuales 40.000 metros cúbicos habrán de ser trasladados a vertederos.

Esto plantea varias cuestiones. ¿Cuál será la huella de carbono de la demolición? ¿Dónde irán a parar los miles de metros cúbicos de residuos generados? ¿De donde se va a sacar la tierra para rellenar el socavón dejado por el hotel demolido? ¿Sería posible no derribar este hotel? Surge una idea. ¿Por qué no indultamos el hotel Algarrobico y lo dedicamos a uso social en relación con los migrantes? Sobre indultos tenemos experiencia en España. Se además generaría economía local que bajaría el paro de la zona. Cambiemos de visión, olvidemos la justa resolución del Tribunal Supremo sobre la demolición, indultemos el hotel y dediquémoslo a una funcionalidad social como es posibilitar, por ejemplo, el veraneo a los que no pueden veranear y también a actividades solidarias como, por ejemplo, traer a Almería a niños de los campamentos saharauis o bielorrusos afectados por Chernóbil, o niños sirios o subsaharianos, además de Centro Europeo de Acogida para Migrantes, un gran proyecto europeo. Sería una idea complementaria a l planteamiento de ayuda sobre el territorio. Europa debería dar dinero para esta idea humanitaria.

Pido a la Ministra de Transición Ecológica del Gobierno de España, Doña Teresa Rivera y al Consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, Don José Gregorio Fiscal López que hablen sobre el tema y analicen la posibilidad de lo que planteamos. Es decir, indultar el hotel Algarrobico por razones económicas (cuesta mucho la demolición), ecológicas (hay un impacto relevante en el propio acto), y, sobre todo esencialmente sociales, es un desperdicio demoler algo que puede dará vida a mucha gente que necesita nuestra comprensión y apoyo, y podría solucionar el problema del bajo número de centros de acogida de migrantes. El hotel Algarrobico pasaría de ser un monumento al desatino a ser un monumento a la misericordia y la atención de los descartados.


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