lunes, 19 agosto 2019
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Mala suerte

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
13 ago 2019 / 09:57 h - Actualizado: 13 ago 2019 / 09:58 h.
  • Mala suerte

Amanece martes trece y, a pesar del trece y del martes, amanece, que no es poco. Lo que nos parece mucho es que las supersticiones, el mayor conglomerado pseudo religioso del mundo, continúen arrasando incluso entre la juventud, que sigue llamando mala suerte a cualquier cosa, inconsciente como siempre de lo que la diosa Fortuna es capaz de tramar a nuestras espaldas, como hace con los desgraciados de siempre, los que viven en primera persona tantos infortunios sin que les hayan preguntado. Riéndose del día de hoy, Francisco de Quevedo aseguraba: “El martes es día aciago, para los que caminan a pie, y para los que prenden”. Es decir: mal día para los pobres, hombres pobres y pobres hombres, como también lo es el miércoles o el domingo, por poner otros ejemplos...

Más lírica y menos mundana, Gloria Fuertes dejó definido el colmo de la verdadera mala suerte, que roza tanto la muerte: “Muerte es que no nos miren los que amamos, / muerte es quedarse solo, mudo y quieto / y no poder gritar que sigues vivo”.

El martes 13 es un día casual al que le atribuyen malos augurios quienes tienen tiempo de pensarlo, recordando aciagas casualidades en la Última Cena y otros cómputos divinos. Pero quienes tienen mala suerte de veras no saben ni en qué día viven, porque puede ser el mismo que el que mueren. Mala suerte es que hace un año te pillara en un barco perdido por el Mediterráneo (tan Mare Nostrum para sus amos) y te rescataran por intereses políticos y que hoy, en cambio, te pille en el mismo barco y no te rescaten por la misma razón.


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