lunes, 20 noviembre 2017
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, última actualización

Marcha atrás

14 nov 2017 / 19:15 h - Actualizado: 14 nov 2017 / 19:15 h.

No añadiremos más de lo que ya se ha escrito sobre el despropósito y la desproporción de una sanción que debe dar marcha atrás. El lógico revuelo mediático ha debido tener mucho que ver en la bajada de pantalones, la previsible rebaja de esa multa desmesurada y la autorización para intervenir en el famoso órgano de Maese Pérez. Pero no, no nos vamos a adentrar en las sorprendentes conexiones y servidumbres que abre este enojoso asunto que debe resolverse al favor de las únicas inocentes: las clarisas de Santa Inés. Sólo les alentaba el propósito de salvar uno de los más preciados bienes muebles de su vastísimo patrimonio, ligado a una de las más hermosas leyendas de Bécquer. Y una cosa está clara. No podían esperar que se cayera a pedazos como el convento que prometieron rehabilitar hace 27 años los mismos que han querido empapelarlas hasta la toca.

La reflexión viene al pelo pero va por otro lado. Extraña ese entusiasmo sancionador después de comprobar y sufrir tantas y tantas intervenciones –vendidas como rutilantes restauraciones- que han mutilado la historia material de tantos templos; han dispersado su colección de bienes muebles o han reinterpretado sus auténticos valores históricos y artísticos. Seguro que si les importa un poco la historia del arte sacro podrán hacerse su propia lista. Ahí sí se han echado de menos una auténtica vigilancia y algunas sanciones ejemplares aunque, llegados a este punto, asaltan las dudas y se lamenta lo que, ay, ya no tiene marcha atrás.


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