jueves, 22 agosto 2019
20:13
, última actualización

Maricón

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
14 ene 2019 / 08:53 h - Actualizado: 14 ene 2019 / 08:56 h.
  • Maricón

Que una de las dos Españas iba a helarle el corazón no lo sabía Federico sino cuando le dieron más de dos tiros por maricón. Y ya fue demasiado tarde. El problema es que Lorca terminó siendo mártir no solo por intelectual ni por andaluz ni por homosexual ni por poeta, sino por haber encarnado la libertad insoportable de andar con la cabeza tan alta a pesar de vislumbrar en la poesía puesta en pie del teatro de su vida -o de la vida que le dio al teatro- esa pena negra que nos acompaña a todos porque todos, como dicen nuestras viejas, cargamos con nuestra cruz, la que sea.

Hoy, tantos años después -que deberían haber sido como siglos-, siguen apaleando a andaluces en los metros de cualquier ciudad por su tendencia sexual, que es una razón tan peregrina como el color de su piel, de sus ojos o de su alma. Y siguen acosando a chiquillos que juegan con las niñas en los patios de tantos colegios. Y siguen forzando a que algunos valientes en el paradigma del género que han elegido porque este se construye se nazca como se nazca digan a pecho descubierto y con dos cojones que no son homosexuales sino maricones. El colectivo LGTBI lleva décadas luchando porque ninguna de las dos Españas nos tenga que helar nada, y menos el corazón, pero el corazón termina siendo otro fruto amargo en este país que no suelta la caspa ni la nostalgia por esa Andalucía como Dios manda, como si Dios mandara algo y menos la muerte a nadie, consagrados todos como fuimos al haber sido hechos a imagen y semejanza de la libertad divina.

No necesitamos leyes de género ni normas para garantizar la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI porque, según el partido revelación del populismo a mano derecha, España no es un país homófobo y por lo tanto no necesita leyes especiales.

No obstante, el Observatorio contra la Homofobia alerta de un brote de ataques y señala especialmente a los adolescentes, ese sector de la población que no sabe por qué Machado le hizo aquella profecía al españolito que vienes al mundo, te guarde Dios...

Ni dos semanas llevamos de año y a un chico andaluz por poco no lo matan cuatro bichos en el suburbano barcelonés porque “no era un hombre”, le dijeron, “sino un maricón”. Ni dos semanas de año y ya van dos asesinadas por el macho de sus casas. Las dos mujeres, por cierto, ya cadáveres, en esta misma tierra donde el partido revelación de la derecha se presenta sin creer en la autonomía -ni de Andalucía ni de los andaluces- para predicar sin sonrojarse que la mayoría de las denuncias por maltrato son falsas. Es verdad: cuánta falsedad.


  • 1