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Viéndolas venir

Maricones

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
12 jun 2019 / 10:24 h - Actualizado: 12 jun 2019 / 10:32 h.
  • Maricones

Las palabras no las confecciona el diccionario, que ni siquiera les da contenido. Las palabras en el diccionario muestran un pellejo léxico muerto que no sería absolutamente nada sin la connotación de quienes las pronunciamos. A ese pellejo le llaman los lingüistas "significante", o sea, palabra muda, pellejo inerte, pura carcasa que suena como un sonajero, mejor o peor. El caso es que hay palabras cargadas de sentidos múltiples, como esa de "maricón", que puede significar lo que usted está pensando y lo contrario. Le ocurre lo mismo a "cabrón", que funciona como insulto y como halago. Son palabras de significado ambivalente, palabras reversibles, como aquella chaqueta que me regalaron con piel de borreguito por la cara A y una piel mucho más lisa por la cara B, de modo que tenía dos chaquetas en una, de diario y de domingo. Esto lo entenderán perfectamente los chaqueteros.

Pero a lo que iba. Que estábamos hablando de palabras y otras mariconadas. Y venía al caso por la paliza que diez machotes le han dado a un homosexual en un pueblo de Málaga. Diez contra uno. Por maricón, simple y llanamente. Como le dijeron a Lorca una vez tiroteado. La diferencia es que con Lorca no fueron diez, que se sepa. Y que hace de aquello casi un siglo ya, aunque no lo parezca.

La cosa ocurrió en octubre, pero se supo ayer. Y como la columna hay que escribirla con palabras y no con exabruptos, me he inclinado por las palabras para no faltar, que se decía antes. Pero es que a alguien que necesite a nueve compinches más para darle una paliza a un maricón lo llamamos aquí maricón. Diga lo que diga el diccionario. Es como la palabra huésped, que es tanto quien recibe como quien es recibido. La diferencia ahora es el plural -tanto plural, tanta pluralidad para nada, para que se vuelva en contra-, porque la decena de machotes que se ha atrevido, en su notable pluralidad, a darle una paliza a un maricón ha evocado un sentido de la palabra tan antónimo que uno se alegra de que la lengua se ponga siempre del lado de la justicia social para recordarnos, como en este caso, que maricones del otro bando hay muchos más. Valientes maricones.


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