miércoles, 20 septiembre 2017
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Niña bonita del Arenal

Dicen que Guadalupe te busca y es verdad. Delante de su paso de palio no puedes huir. Ella siempre te tiene vigilado como si conociera todos tus temores

22 ene 2017 / 07:30 h - Actualizado: 21 ene 2017 / 23:43 h.
  • Niña bonita del Arenal

¿Guapa, verdad? Guadalupe es preciosa, ¿a que sí? ¿No dirías que tiene las hechuras de una princesa, o más bien el porte de una Reina? ¿Acaso no parece que han arrancado el mismo cielo para bajarlo a la tierra? Pues ya tiene cincuenta años. Guadalupe, la niña bonita, la Madre llorosa y dulce al mismo tiempo de esa esquina de la calle Temprado en la que te cambia el pulso, ya tiene medio siglo.

Huele a trozos de cedro en el chalet Guadalupe, a resina y gloria bendita en la casa de Gines en la que nacieron los ojos verdes que navegan por las arterias del Polígono de San Pablo. Allí vive y trabaja el niño que hace cincuenta años sacó de sus manos juveniles la belleza de Dos de Mayo.

Tiene canas en las sienes y una sonrisa entre oriental y romántica que llama a la paz del alma. Tiene el nombre de pila de Luis de Vargas o de Luis Ortega Brú pero sobre todo tiene sobre el corazón el peso devocional de una ciudad, la suya, que le quiere y le respeta. Lo ha ganado cincelando fe y pintando milagros.

Demos un paseo por Sevilla. Acerquemos nuestras dudas a la ronda histórica, preguntemos por las calles de Nervión, hagamos consulta en el Arenal y recorramos las calles de San Pablo o de San José Obrero. Vayamos a Triana si lo prefieren. Elijan al azar un punto cardinal de la ciudad más hermosa del mundo. Allí habrá, seguro, un ser humano postrado ante su fe. Y esa fe habrá salido posiblemente de las manos de Luis Álvarez Duarte.

Dicen que Guadalupe te busca. Es verdad. Delante de su paso de palio no puedes huir. Ella siempre te tiene vigilado, como si supiera todos y cado uno de tus temores. De hecho, los conoce. No puedes escapar a sus ojos. Y la madurez de su corazón en un rostro tan joven es el secreto de una gubia seguramente imberbe que ya moldeaba, sin saberlo, cientos de miles de devociones de Sevilla. El secreto de Guadalupe es que tiene de verdad cincuenta años, pero no los aparenta. Y Ella lo sabe. Y, como mujer, le gusta. Por eso presume tanto y te busca, para que veas su belleza.

Medio siglo de luz, de recolección de piropos, de oraciones, de fidelidad, de amor de Sevilla. Guadalupe es muy querida, casi mimada por su ciudad.

Y siempre será una niña ante los ojos de una ciudad que apenas la consuela porque en el fondo sabe que hasta llorando está guapa. Sí. Guadalupe es la mujer del mundo que, llorando, está más guapa.

Tiene cincuenta y no los aparenta. Su autor tampoco parece llevar una vida entregando fe a su pueblo. Puede decirse que se encuentra en el mejor momento de su creación. Pero esta tarde yo quería darle las gracias por Guadalupe. Ya no sé cómo chillarle ¡guapa!


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