martes, 25 julio 2017
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No hay perdón posible

19 mar 2017 / 23:35 h - Actualizado: 20 mar 2017 / 07:31 h.

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Los de mi generación llevamos medio siglo, que se dice pronto, padeciendo, escuchando hablar y sufriendo por los crímenes de ETA, la banda terrorista que ha sido derrotada al fin y que ahora anuncia la entrega de las armas de manera definitiva, lo que algunos ven como un gesto de los criminales, unos en la cárcel y otros en la calle, con más de ochocientas personas bajo tierra y cientos de crímenes aún sin castigo. Mi primer libro, La Sonanta, me lo editó Alberto Jiménez Becerril cuando era alcalde de Triana, en 1993. Cinco años más tarde fue asesinado junto a su esposa por quienes ahora creen que entregando las pistolas, las metralletas y las bombas, está todo resuelto. Espero que no, que cumplan sus condenas los encerrados y que encierren a los que aún no han pagado por sus crímenes. Los niños de hoy sabrán de ETA por los libros de historia, pero los que estamos cercanos a cumplir sesenta años lo hemos vivido y, al menos yo, nunca vamos a perdonar. En España hay tradición de no cerrar bien asuntos como este, pero espero que hayamos aprendido la lección.


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