domingo, 20 agosto 2017
00:34
, última actualización

No hay rendición posible

23 oct 2015 / 23:41 h - Actualizado: 23 oct 2015 / 23:42 h.

No puede haber aceptación de la realidad, ni resignación, ni silencio, ni complicidad por omisión, ni vuelo del avestruz con los asesinos, pero mucho menos con los canallas habituales, que sin ser ejecutores, forman parte del cuerpo de agentes pasivos, que hacen chistes, ridiculizan, estereotipan, juegan con la vida, manosean el sexo y las emociones, que adulteran la igualdad, que se hacen fuertes sobre la fraguada y orquestada debilidad de las mujeres.

Ser implacables con el machismo de baja intensidad, con el sexismo benevolente, ese que practican habitualmente una amplia franja de los hombres empequeñecidos, es unos de los resortes más poderosos para anticiparnos, a la violencia de género que mata física y psicológicamente, pero conscientes que el único antídoto, es invertir, desde el primer pañal, desde el primer juguete, en cultura y educación, pero siempre con perspectiva de género.

Estamos construyendo un futuro con frágiles andamiajes, llenos de trampas a base de indiferencia, de pasotismo inducido, de ocio y negocios alienantes, de entretenimientos perversos para olvidar y no resolver el conflicto, de huidas hacia adelante encalladas para alterar el pensamiento crítico. En este transitar tan diseñado por arriba, contra la igualdad, hacia un proceso de congelación de los principios básicos de cualquier sociedad civilizada, ese diseño tiene rostro, y por muy impensable que parezca mañana le puede tocar a tu hermana, o a tu hija ¿Y entonces? Se activarían los mecanismos de ira y venganza ¡Pues pobre diablo aquel que solo le mueve lo suyo!

En este instante turbulento de la historia, de pésimas estadísticas para las mujeres, hay una fecha, el 7 de Noviembre, con una Marcha de todo el territorio hacia el corazón de esta maltrecha España, una cita simbólica, que pretendemos marque un antes y un después en la lucha contra la Violencia del Genero, tanto en las agendas de la política con mayúscula, como en la cotidianidad de las mujeres, que deben detectar desde la escuela, cual es la diferencia entre el amor y la violencia amorosa, cuyo final es siempre letal. ~


  • 1