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Pati Ventana y su ‘Divina cocina’

La periodista sevillana tiene 3.600.000 seguidores solo en Facebook. ¿Se imaginan acertar con los gustos culinarios de millones de hispanohablantes? Pati lo ha logrado y no le ha resultado fácil

13 may 2017 / 11:49 h - Actualizado: 13 may 2017 / 11:49 h.

Patricia García Pérez-Ventana, Pati Ventana, es la creadora y gestora del exitoso blog sevillano Divina cocina, con 3.600.000 seguidores solo en su página de Facebook. Es sevillana, y muy sevillana por cierto, aunque de una sevillanía muy particular y nada casposa. Licenciada en Derecho y periodista de vocación, de las de raza, es una mujer de éxito, trabajadora incansable e inagotable conversadora de comunicación, cine y cocina, sus tres grandes pasiones. En resumidas cuentas, una lumbrera, que entre otras cosas quiere decir ventana, curiosamente. Pati es eso, un ventanal de luz o un tragaluz por el que entra parte de la energía que ilumina al mundo desde Sevilla. Para que se hagan una idea de lo que está moviendo esta mujer de 52 años, en una isla sudamericana hay unos diez mil habitantes y ocho mil siguen su blog. No ha estado jamás en este lugar, donde si un día anunciara su visita en su propio blog, aunque fuera como mera turista, sería recibida con banda de música. Y eso la hace feliz. Sus recetas de cocina, sencillas y fáciles de hacer, están armando un lío en la aldea global. Un lío desde Sevilla.

El pasado jueves presentó en la Casa del Libro, del centro comercial Viapol Center, un libro de cocina, Repostería exprés, obra que recoge los postres y los dulces más buscados en internet interpretados por su propia web, que recibe unas 200.000 visitas diarias desde todo el mundo. ¿Se imaginan acertar con los gustos culinarios de millones de hispanohablantes? Pati lo ha logrado y no le ha resultado fácil. No se levantó una mañana y dijo: «Voy a crear un blog que va a ser la repera en dulce», y nunca mejor dicho. No, le ha costado años, sudor y lágrimas. Y fatigas, eso tan difícil de explicar a lo que tanto recurren los flamencos cuando quieren vender el duende o el pellizco como un componente de la sangre. Las fatigas de la muerte, que aunque parezca algo exagerado, pueden tener letra y música:

Las fatigas del queré,

son las fatigas más grandes

que un hombre puede tené.

Hermana del periodista y empresario sevillano Quico Pérez-Ventana, que trabajó durante quince años en esta casa como crítico de música, Pati Ventana tenía que acabar triunfando, porque siempre ha sido una emprendedora, a pesar de sus miedos e inseguridades. No es fácil ser dispuesta en Andalucía, donde hasta hace poco tiempo a la mujer no se le presuponía ningún éxito más allá del hogar. En otros tiempos, Pati hubiera sido una auténtica heroína, una Carmen de Burgos o una Josefina Carabias, dos pioneras del periodismo. De haber sido flamenca, que no lo es, una Cuenca o una Niña de los Peines, rompedoras en un mundo de flamencos de pelo en pecho y patillas de boca de hacha.

Según declaró en el acto de la presentación de su nuevo libro, editado por Libros Cúpula, de la Editorial Planeta –con bastante público, por cierto, y los libros agotados en media hora–, nunca planificó este éxito ni trazó ninguna estrategia especial para conseguirlo, porque jamás entró en sus planes. «Salió, sin más», dijo, ante los ojos emocionados de sus padres, presentes en el acto. Aficionada a la cocina, acostumbraba a mandar recetas a sus amistades, y viendo que les gustaban, creó una web para que le fuera más fácil hacérselas llegar. Celebró entusiasmada sus primeros mil seguidores y a día de hoy rebasa con creces los tres millones y medio. Todo un fenómeno de la comunicación en nuestro país, en un momento en el que el periodismo está tan cuestionado. Y ella trabaja en su propio piso, sin jefes ni horarios, ofreciéndole a 600 millones de hispanohablantes de todo el mundo un contenido útil y fácil de entender. Creando empleo, además, que no es moco de pavo, tal y como está el tema laboral.

Aunque ahora nos vemos lo justo, en otros tiempos éramos de la misma pandilla de amiguetes. Su encanto personal sobresalía siempre de una manera rotunda. Y su vitalidad. Si alguien cree que tiene aguante, que salga de fiesta con ella. Tenía energía de sobra para ella y para los demás, y esa creo que ha sido y es la clave de su éxito: el arresto, la fuerza de su carácter, la personalidad y esa rara pericia para ser optimista cuando los demás quieren arrojar la toalla. Pati Ventana es un ejemplo, en una tierra donde tanta gente espera que el papá Estado les resuelva todos sus problemas, como si no tuviera los suyos propios. Nos demuestra que el futuro del periodismo va por otro lado y que todo aquel que tenga talento, ingenio, creatividad y ganas de trabajar, puede acabar triunfando o, como mínimo, ganándose la vida honradamente sin necesidad de mendigar un puesto de trabajo.

Naturalmente, soy seguidor de Divina cocina. Uno de esos cientos de miles de personas que se plantan diariamente ante el ordenador, luciendo delantal, para aprender cómo hacer unas rosquillas con flan de sobre o un helado rápido de leche condensada. La repostería era mi asignatura pendiente, a pesar de haberme criado una gran dulcera, como fue mi madre. Con este nuevo libro prometo acabar definitivamente mi formación de buen cocinero. También podría pedirle a Pati Ventana que me diga qué hace con los guisos o los dulces una vez hechas las fotografías para la web, pero tendría que competir con Coco, su perro de raza Beagle, que da buena cuenta de los restos de las recetas.

Me emocioné mucho viendo a Pati firmar libros el pasado jueves rodeada de sus padres, hermanos y amigos. Tenía miedo de hablar en público, pero acabó emocionándonos a todos con su espontaneidad, frescura y sencillez. No me extraña que haya enamorado a tantas personas en todo el mundo con sus recetas de cocina. Se habrán dado cuenta, como me di cuenta yo mismo hace muchos años, que es una mujer increíble. Créanselo.


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