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La Tostá

Qué frío en la Cañada de los Pájaros

14 ene 2019 / 08:59 h - Actualizado: 14 ene 2019 / 09:03 h.
  • Qué frío en la Cañada de los Pájaros

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Hubo un cantaor en Alcalá de Guadaíra, el gitano Joaquín Fernández FrancoJoaquín el de la Paula (1875-1933)—, que por una enfermedad que trajo de la Guerra de Cuba estaba siempre muerto de frío y se le ocurrió un día decir que el frío era la muerte y el calor, la vida. Los más longevos del lugar lo recuerdan abrigado con un paletón hasta en agosto. Y estos días me acuerdo mucho de él porque en los pinares de La Puebla del Río hace un frío que no es normal. Un frío húmedo que se te mete en la cintura y que te pone los pies como dos caballas del Puerto medio congeladas. Es sano, lo sé, pero para los hombres y mujeres del lugar, porque no puede ser sano levantarse a las seis de la mañana, sacar las perritas a hacer sus cositas en los pinos y quedarte como el que se perdió en el Veleta y se lo encontraron convertido en mármol diez años después. Eso sí, respirar a fondo y sentir la pureza del aire en las últimas habitaciones de los pulmones no tiene precio. Ni llegar a casa y que la chimenea te pida por favor que le metas fuego a algunos troncos de olivo o encina, porque se le congelan las pestañas a San Sebastián. Imprescindible desayunar en la Venta El Cruce, con ligado de aguardiente como fin de fiesta o una copa de coñac tan grande como el barreño de aliñar las aceitunas. Qué frío hace en la Cañada de los Pájaros, pero qué puro entra el aire en los pulmones y con qué ganas se cogen la tostada y el café o el té hirviendo. No sé cómo pueden cantar los pájaros. Supongo que igual que cantaba las soleares Joaquín el de la Paula cuando enero o febrero les ponían sus enfermas cuerdas vocales como cables de alta tensión. Es verdad que la primavera está cerca, pero mientras llega o no, que Dios y la Virgen me protejan de estas heladas cigarreras.


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