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Que la ley prevalezca sobre el mito

19 may 2017 / 23:02 h - Actualizado: 19 may 2017 / 23:02 h.
  • Que la ley prevalezca sobre el mito

Se encuentra actualmente en trámite municipal la aprobación del escudo de la ciudad de Sevilla. Es éste un proyecto iniciado en 1997 que durmió el sueño de los justos hasta que en 2013 fue reactivado por el alcalde Zoido. No es descabellado pensar que su intención era, tras revalidar su investidura al frente de la alcaldía, terminar su segundo mandato entregándole a la ciudad su escudo oficial como símbolo de sus desvelos por Sevilla. El resultado electoral determinó que no ocurriera así.

Sea como fuere, la cuestión es que el pasado 16 de enero se abrió el plazo oficial de consulta a la ciudadanía y la presentación de alegaciones sobre el escudo en su conjunto o alguna de sus particularidades.

Entre los distintos elementos que constituyen la propuesta para escudo de nuestra ciudad figuran cuatro títulos concedidos por distintos monarcas españoles, concretamente, Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica e Invicta. Y un último título, otorgado por el dictador Francisco Franco: Mariana. Fue en 1946, diez años y medio después del golpe de Estado perpetrado contra la legítima y democrática II República, y algunos menos tras la constitución del Estado fascista.

En estos días hemos conocido que los sindicatos Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores han presentado un pliego de alegaciones sobre uno de los títulos que acompañan al escudo propuesto. Concretamente, Ciudad Mariana.

Tanto la corporación municipal franquista de la época, solicitante de la concesión, como el escueto Decreto del Generalísimo, expresan el apoyo a tal distinción con referencias de sentimiento religioso, vinculándolo al Patronazgo Canónigo de la Santísima Virgen de los Reyes sobre Sevilla y su Archidiócesis. No resulta extraño que se eluda toda referencia al 18 de julio y al triunfo de los golpistas pues tan sólo año y medio antes había acabado la II Guerra Mundial con la derrota del fascismo en Europa.

Sin embargo, no toma la misma actitud precavida el insigne Capellán Real hispalense, canónigo José Sebastián Bandarán, primigenio promotor de patronazgo y título que, en un artículo escrito en ABC de Sevilla quince días antes del Decreto franquista, describe así la especial preocupación de la advocación mariana por los acontecimientos mundanos: «Al iniciarse el glorioso Movimiento nacional, en 18 de julio de 1936, fue también esta Virgen bendita de los Reyes la que salvó a su pueblo del furor marxista y alentó, de manera visible, a los soldados de la santa Cruzada».

Está sobradamente demostrada la relación de intereses entre el golpismo y la jerarquía de la iglesia católica en España, por lo que, las palabras de Bandarán sólo difieren del pensamiento franquista de la época en el uniforme que lo representa. Además, no es este el único pronunciamiento por parte de personajes del régimen que relacionan el resultado de las acciones criminales facciosas con la intervención divina. A más abundamiento, la de una Señora providencial.

Don Joaquín Gil Honduvilla, Teniente Coronel Auditor, en su tesis doctoral Desde la proclamación de la República al 18 de julio de 1936: el cambio de rumbo político en la II División Orgánica (Universidad de Huelva, 20 de julio de 2009), refiriéndose a los sucesos de la columna minera de Riotinto y su llegada a La Pañoleta, indica lo siguiente:

“La literatura histórica sublevada, contemporánea a la guerra, también se ocupó de la temida columna llegando a difundir peregrinas ideas que vinculaban la victoria obtenida por los hombres de Queipo con la ayuda divina. La religión y Dios se convirtieron así en un arma, no sólo política, sino bélica contra los que se oponían a los cruzados de la causa.

Así, Enrique Vila, autor de uno de los libros más importantes de los publicados en plena Guerra Civil sobre los sucesos de Sevilla, 18 de julio, sobre estos hechos llegó a decir: «Cuentan que el conductor de los primeros de los camiones de dinamita que un gobernante mandó sobre Sevilla desde una provincia hermana, tuvo varias veces que frenar el coche –operación que impidió la marcha normal de los vehículos– para no tener que atropellar a una mujer vestida de blanco que de pronto cruzaba la carretera de parte a parte; los segundos precisos para que los guardias civiles del Comandante Haro que merodeaban por los alrededores de la capital tuvieran tiempo para llegar a la Pañoleta» (Guzmán de Alfarache, Editorial F.E., Sevilla 1937).

Por si aún fuese necesario añadir alguna prueba más de la interesada manipulación que el régimen franquista y las instituciones cómplices, incluida la Iglesia católica a la vanguardia, hicieron con los sentimientos y sensibilidad religiosa popular, baste recordar que la fecha del 18 de julio sigue en pie, frente por frente al Palacio Arzobispal.

Para eso fue rotulada allí, culminando el retablo de la Virgen de los Reyes erigido en 1937, «Sevilla agradecida a su madre reina y abogada. Sábado 18 de julio de 1936». Para que día a día calase en la población la leyenda de que el triunfo del golpe militar se materializó con ayuda divina. Otro de los mitos inventados por la maquinaria ideológica franquista, que llegó incluso a concederle honores militares en 1939.

Sin embargo, frente a lo que algunos querrán hacer creer –de nuevo la manipulación–, éste no es un asunto religioso ni contra los sentimientos religiosos, que respetamos. Éste es un asunto para la Ley y debe ser tratado desde la Ley. La Ley 52/2007 estatal, ya conocida, y la reciente Ley 2/2017 de Andalucía, ambas regidoras de las normas en materia de Memoria Histórica y Democrática.

El Ayuntamiento de Sevilla aprobó en Pleno, en octubre de 2015, la creación de la Mesa de Participación y la Mesa de Expertos para asuntos de Memoria Histórica y entendemos que no puede cerrarse el expediente sobre el escudo de la ciudad sin que, previamente, ambas mesas especializadas hayan sido oídas, tal y como piden CCOO y UGT en sus alegaciones.


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