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La Tostá

Que nos roban la pringá

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
09 jul 2019 / 08:21 h - Actualizado: 09 jul 2019 / 09:15 h.
  • Silverio Franconeti. / El Correo
    Silverio Franconeti. / El Correo

¿Qué le pasa a Sevilla con el flamenco? Mientras en Jerez de la Frontera acaban de crear la I Bienal de Cante, con todo lo que ya hacen casi a diario, ¿qué hacemos en Sevilla? Lo digo por la historia flamenca que tenemos, que no tiene comparación alguna con otra provincia andaluza. No es que le reste importancia a Málaga o Cádiz, que tienen una historia jonda impresionante, pero Sevilla fue fundamental cuando comenzó todo, en parte gracias al sevillano Silverio Franconeti Aguilar, a quien para que le pongan una calle en Morón de la Frontera, donde se crió, se ha tenido que levantar la familia poco menos que en armas. Los Franconeti han dicho basta, hasta aquí hemos llegado, y van a por todas. Ahora, también, a por el monumento en Sevilla, si pudiera ser en la Alfalfa, donde vino al mundo el 10 de junio de 1831.

Silverio es el padre del cante flamenco, el que, según Demófilo, creó este arte con elementos gitano-andaluces. No solo lo creó sino que fundó también la infraestructura necesaria para que creciera y se desarrollara. No es que creara los cafés cantantes, pero sí los cafés de flamenco, porque él y Manuel Ojeda El Burrero, su socio –otro sevillano injustamente olvidado–, lograron conseguir que el arte jondo se pudiera disfrutar en salas comerciales sin necesidad de mezclarlo con otros géneros. Y profesionalizar así a los intérpretes, hasta entonces mal pagados en fiestas de señoritos o veladas teatrales. Sobre todo a los más genuinos, artistas naturales que eran profesionales de oficios como la herrería o la alfarería y que comenzaron a aparecer en carteles y a cobrar por actuar.

A pesar de la revolución de Silverio, es un artista que no tiene nada en Sevilla, ni una mala peña flamenca. Y no se les cae la cara de vergüenza a los del Ayuntamiento, la Diputación o la Junta, con lo que presumen de estar en la cuna de este arte ya universal. Se conforman con la Bienal, que lleva años como la Chata, que por cierto era una cantaora y bailaora de Madrid, hermana del bailaor Joaquín El Feo. ¿Qué hacen en Sevilla por el flamenco, además de la Bienal? Poca cosa, para la importancia histórica de este arte en nuestra ciudad.

Han borrado siglo y medio de historia flamenca, porque no hay nada que recuerde a las primeras academias, sus cafés cantantes o teatros fundamentales. No digo dónde está la casa donde vivió Silverio algunos años, en la Alameda, porque pueden mandar mañana mismo la piqueta, como hizo el Alcalde Palanqueta para borrar del mapa el célebre Salón Novedades, que estuvo en la Campana un cuarto de siglo, hasta 1923.

¿Dónde guarda el Ayuntamiento toda la documentación sobre la historia del flamenco de Sevilla, por si algún día le diera a algún loco por crear un centro de documentación o un museo? ¿Tienen documentos sobre Miguel y Manuel de la Barrera, La Campanera, Silverio, El Burrero, Juan de Dios Domínguez, Otero, Pericet o Realito? ¿Saben algo sobre los genios que vinieron aquí en el principio de todo para convertir a Sevilla en la primera universidad del flamenco del mundo?

No tienen nada de nada, porque solo les interesa que vengan guiris a llenar teatros, tablaos, hoteles y restaurantes. Mientras, en otras ciudades se han puesto las pilas, como en Jerez o Málaga. Nos están comiendo el terreno, por no decir que nos han robado ya la pringá.


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