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Querer

La «sociedad del necesito» pide a gritos un arreglito porque si hay tanta carencia... ¿no será que falta esencia, esa chispa que enciende la existencia? Para no estar vacío, hay que llenarse

María Graciani m_graciani /
23 dic 2017 / 17:53 h - Actualizado: 23 dic 2017 / 19:45 h.
  • Querer

A la gente le cuesta decirlo, vivimos días sin «te quiero»... Es triste, pero como el pájaro que se habitúa a comer alpiste y no cae en la cuenta de la escasez de su dieta, las personas nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad a dieta de «lo verdadero», de lo que importa, de lo que verdaderamente al alma reporta... por eso cuesta tanto decir «te quiero» y, aún más, «me quiero». ¡No eres una colilla en un cenicero! no esperes a consumirte sin más, no dejemos que se apague la llama de la «verdá», de lo esencial, de ese algo que sabes que te hace especial...

Hoy en día se oye mucho el «te necesito», algo que da a entender que, de autoestima, se anda cortito. El «te necesito» es caprichoso, inestable, su objetivo es cubrir una carencia... Para eso están los productos, no las personas ¿o es que a ti te gustaría ser un «humano parche» y estar ahí por si alguien «te necesita» para pasar un bache? a reírse hay que echarse... La «sociedad del necesito» pide a gritos un arreglito porque si hay tanta carencia... ¿no será que falta esencia, esa chispa que enciende la existencia? Para no estar vacío, hay que llenarse, parece una obivedad, pero luego no es tan fácil de prácticar, una buena forma de empezar es querer(se) un poco más.

¡No pases un sólo día sin decir «te quiero»! Seguro que tienes cerca personas que aportan valor a tu vida y a las que aprecias en gran medida: tu pareja, tus padres, hermanos, amigos... Cada día es una buena oportunidad para demostrar afecto por todos ellos, ¡no esperes al Día de la Madre, San Valentín, Navidad! porque el afecto tiene su efecto cuando lo demuestras a diario, ¡así es como darás vida a los 365 días del calendario!

El bólido vital

Imagina que te han regalado el coche de tus sueños, ahí aparcadito en la puerta de tu casa, listo para tu uso y disfrute. El coche es una preciosidad, una maravilla... pero si no tiene gasolina y tú ni siquiera sabes lo que es el combustible ni cómo conseguirlo porque nunca lo usas ¿qué tienes? probablemente, un pisapapeles muy caro. Ese «coche» se llama vida y la gasolina que lo pone en marcha son las emociones, especialmente el amor. Quien por temor nunca dice «te quiero», cae en el peor de los agujeros: el de la indiferencia y la soledad, porque si no valoras... ¡no te valorarán! ese bólido que no arranca porque le falta el efecto palanca que sólo puede dar el combustible emocional. Hay quien guarda el «te quiero» para cuando lo marca el calendario y el resto del año, lo deja «arrumbaíto» en el armario porque le parece demasiado importante como para utilizarlo habitualmente... Lo que él no sabe es que, al usarse poco, el «querer» se apolilla y así la vida no brilla (y una existencia «apagaíta» es una «cagaíta»).

Conjugando el «querer»

«Querer» es un verbo que se conjuga por partida doble y su práctica consciente denota que se tiene un alma noble y una fortaleza mental y emocional tipo roble, de éstas que procuran que tu ánimo nunca se doble. Y digo doble conjugación porque el «querer» nos habla de voluntad y también de emoción, es decir, «querer» es capacidad y también amor.

–Voluntad: «Querer» supone la facultad de decidir, cuando dices «yo quiero X...» estás haciendo uso de tu libertad de elección, estás expresando una intención, tú intención. La persona que sabe querer ¡es la que más va a aprender! porque la pasión es el germen de la sabiduría; la persona que sabe querer ¡no permite que las circunstancias lo pongan del revés!, pues con su iniciativa y empeño, ¡de su momento se hace dueño!; la persona que sabe querer tiene claro que ahí radica el verdadero poder, pues en muchas ocasiones la firme voluntad de querer hacer algo se traduce en el desarrollo de una nueva habilidad.

–Amor: Está claro que el querer se conjuga con amor, esa emoción que hace latir tu corazón. Cuando dices «te quiero» transmites confianza porque el querer es generoso, ya lo avisaba Antoine de Saint-Exupéry: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección», por tanto, el querer te hace más humano porque incentiva el saber echar una mano, esto es, alimenta tu espíritu de servicio (y quien mejor sirve a los demás, ¡mejor lidera! demostrando una calidad humana de primera).

¡Que no pase un sólo día sin conjugar el querer! pues con este magnífico ejercicio de voluntad y amor, sacas de ti lo mejor.


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