viernes, 22 febrero 2019
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Pareja de escoltas

Rocamador

02 feb 2019 / 11:27 h - Actualizado: 02 feb 2019 / 11:28 h.

Forma, con la Virgen del Coral de San Ildefonso y la catedralicia Virgen de la Antigua una trinidad mariana de impresionante antigüedad. Son las primeras imágenes marianas a las que rezaron los sevillanos. Y en eso no hay duda: es la devoción más añosa de la parroquia de San Lorenzo pintada, posiblemente, en un muro de la antigua mezquita, reconvertida en templo cristiano. La Virgen lleva en el mismo lugar más de 600 años y es anterior a la construcción de la definitiva parroquia mudéjar. Pero la Virgen de Rocamador abre otras puertas a los tiempos de la Reconquista. La advocación aterrizó en la Sevilla recristianizada con los nuevos aires arquitectónicos que llegaban de Francia y cambiarían la faz de la ciudad algunas décadas después.

La memoria de la Virgen de Rocamador y la hermandad que le dio culto fue rescatada sucesivamente por su fusión con la vieja Sacramental y la pujante cofradía de nazarenos de la Soledad. Un valioso simpecado con un óvalo que fue pintado por Domingo Martínez recuerda la primitiva advocación letífica en la estación del Sábado Santo. La insignia, que sirvió en el pasado para presidir el rosario de mujeres recuerda otros tiempos, otros fervores, otros esplendores de una ciudad que se vertebraba en torno de sus glorias y los antiguos rosarios callejeros antes del definitivo auge romántico de las cofradías penitenciales. Pero la actual hermandad de la Soledad –que suma cinco corporaciones que en otro tiempo fueron independientes- atesora otra impresionante insignia –el antiguo simpecado de gala- que preside sus cultos en el altar mayor. Hoy termina su triduo...


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