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La Tostá

Se puede y se debe

05 nov 2018 / 11:47 h - Actualizado: 04 nov 2018 / 11:49 h.

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El día 9 de septiembre de 2017, asistí a un festival de flamenco en El Viso del Alcor, cogí frío y por la mañana tuve que ir al ambulatorio de Mairena porque apenas podía respirar y tenía una hormigonera en el pecho. Ese mismo día decidí que mi relación con el tabaco había llegado a su final. Un mes antes, un buen amigo, Quico Pérez-Ventana, me había pedido encarecidamente que lo dejara porque quería disfrutar de mi amistad por muchos años. Incluso me regaló dos cigarros electrónicos, que apenas utilicé. Dije que jamás volvería a coger un cigarro y voy ya para catorce meses sin probarlo. Mi médica se ofreció a ayudarme para lo del mono, ayuda que rechacé de plano porque era una cuestión de vida o muerte: o dejaba el tabaco o el tabaco me dejaba a mí.

Mi casa, mi ropa y mi aliento dejaron de oler en poco tiempo a nicotina y alquitrán. Respiraba mejor cuando iba andar por el campo, disfrutaba más de la comida y dormía sin música, es decir, sin esos pitos fuera de tono que me acompañaron durante años. Con lo que me gastaba cada mes en tabaco, entre doscientos y trescientos euros, voy cuatro veces al Mercadona y como todo el mes. He engordado algo, pero nada por lo que haya que preocuparse, porque sigo teniendo el mismo vestuario. Quizá una talla más de pantalones, pero, ¿qué es eso al lado de haber abandonado por fin la esclavitud de fumar?

Si se quiere, se puede. No solo dejar de fumar, sino todo lo que uno se proponga. Se llama fuerza de voluntad. Llevando el tema a la política, no entiendo que sigamos apoyando a políticos o gobernantes que nos han engañado tantas veces. Me refiero a personajes como Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. O a Pablo Casado, que anda diciendo por ahí, aparentemente fresco –es decir, sin estar borracho–, que el Partido Popular es el de los trabajadores y que en él no cabe la corrupción. Querrá decir que no cabe más corrupción, porque están hasta las trancas.

Si se puede dejar el tabaco, también a esta gentuza. Se puede y se debe.


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