sábado, 17 agosto 2019
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Solo para mujeres

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
14 abr 2019 / 09:58 h - Actualizado: 14 abr 2019 / 10:02 h.
  • Solo para mujeres

¿Adivinan a qué va dedicado este verano el curso flamenco de la Universidad Pablo de Olavide, en Carmona? Al papel de la mujer en el flamenco. Sí, se la ha ocurrido a Ildefonso Vergara, en un alarde de originalidad. Solo van mujeres, o sea, que está claro que el objetivo de las feministas de este arte no es solo lograr la visibilidad de la mujer flamenca –como si hubieran estado encerradas hasta ahora en mazmorras–, sino apartar al hombre. Está bien lo de seguir ahondando en el papel de la mujer en el arte jondo, que para este tema hay dinero, pero, ¿por qué hay que dejar fuera de este curso de verano a los hombres? ¿Los artistas, críticos, aficionados, flamencólogos e investigadores no tienen nada que decir sobre el papel de la mujer en este arte? No, al parecer, y así lo ha entendido el director del curso.

Dije hace algunas semanas que este movimiento feminista flamenco comenzó hace algún tiempo y que nació en el entorno del Partido Socialista. Una señora flamencóloga cercana a este partido comenzó a reclutar a feministas ligadas al flamenco para crear un frente de poder que luchara por las flamencas en general, en especial por las gitanas. Esto fue antes de que algunos gitanos de diferentes colectivos denunciaran el “blanqueamiento” del flamenco, lo que asustó un poco a la Junta de Andalucía y enseguida reaccionaron estudiando medidas para remediar el presunto blanqueamiento. Si usted quiere organizar unas jornadas flamencas propone el tema de la mujer en el flamenco, a ser posible con gitanas de protagonistas, y tendrá pronto una ayuda económica. Pida una subvención para reconocer la labor de Silverio Franconetti y le darán con la puerta en las narices, porque además de que no era un cantaor gitano, su padre fue un militar romano. Y sastre, el colmo ya de lo antiflamenco.

Si alguien osara denunciar esto, enseguida lo machacarían en las redes sociales llamándolo machista. Me pasó no hace mucho tiempo con Rocío Márquez. Opiné abiertamente sobre su manera de cantar en la actualidad y su carrera en general y me llamó machista en su muro de Facebook, en un texto destinado a echarme encima a sus fans, llamándome “hombre blanco hetero”, y otras cosas más. Por cierto, en su tesis doctoral sobre la técnica vocal en el flamenco, aprobada con cum laude, la cantante de Huelva entrevistó a 21 artistas y solo seis eran mujeres. ¿Es que acaso no había más mujeres que las elegidas para hablar de la técnica vocal en el cante? Es, al menos, algo que contradice su postura feminista.

Esto empezó como, “venga, vamos a destacar el papel de nosotras en el flamenco”, y va ya por un curso en una universidad, con dinero público, donde no va ni un solo hombre a hablar, como si no tuvieran nada que decir sobre la Niña de los Peines, La Sarneta o La Cuenca. Cuesta entender este asunto, que está creando polémica y una división entre flamencos y flamencas, algo que no había existido jamás en la historia del arte jondo, como demostraré en una importante universidad de Estados Unidos en octubre, donde les llama la atención esta especie de ajuste de cuentas con la historia.


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