martes, 17 septiembre 2019
16:51
, última actualización

Sonata para el cuarenta de mayo

08 jun 2018 / 22:30 h - Actualizado: 08 jun 2018 / 22:30 h.

TAGS:

Por un barrio difícil, lleno de jacarandas encargadas de teñir de malva sus calles, la música de un piano silenciado por las risas de unos pocos niños rompen la mañana de un jueves frío, impropio del junio que deshoja el calendario. Una plaza de albero, un piano negro de cola y niños de distintas nacionalidades en torno a él, rodean a una monitora que les intenta explicar armada de paciencia que Mozart también fue niño como ellos. Algunos discutían por sentarse en el banquito primero y tocar las teclas con respeto y a la vez, como si se tratase de un juego, a dos, a tres, a cuatro manos; otros miraban dentro, aupándose, como buscando el alma de las notas, otros miraban agachados, por debajo, preguntándose de dónde salía aquella melodía que a los viandantes y vecinos, nos detenía en medio de la rutina de un día cualquiera, por las calles color malva de un barrio donde la temperatura nos recordaba que estábamos rozando el cuarenta de mayo, haciendo honor a su baile de fechas y de mercurios.

Posiblemente muchos de esos niños tengan vidas difíciles y un aún más difícil acceso a un piano, por eso la iniciativa de la Fundación Jesús Serra en pro de la promoción y la difusión de la música es admirable. Descubrirle la música a los niños como un juego es algo maravilloso, pero la escena de verles acercarse poco a poco, temerosos, a un piano de cola para arrancarle notas que suenen a música y se les escuche la risa, mientras las jacarandas tiñen de malva unas calles por las cuales mayo sigue empeñado en recordarnos que tiene cuarenta días, fue una experiencia musicalmente indescriptible.


  • 1