martes, 18 junio 2019
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Tambores de guerra en Ormuz, gonorrea y nuestros políticos

14 jun 2019 / 07:24 h - Actualizado: 14 jun 2019 / 09:54 h.
  • El precio del petróleo se ha disparado tras el ataque en el estrecho de Ormuz. / EFE
    El precio del petróleo se ha disparado tras el ataque en el estrecho de Ormuz. / EFE

Mientras en España nuestros políticos se reparten ayuntamientos, diputaciones y la posibilidad de gobernar en Comunidades Autónomas, mientras hacen un ridículo bochornoso llegando a pactos imposibles y en contra de las supuestas ideologías que se defendieron durante la campaña electoral, mientras ocultan lo que hacen de forma pueril (los políticos de Ciudadanos dicen que no ajuntan a los de Vox y que no se piensan sentar de ninguna forma y la cosa termina en que si los cargos que se les dan son de medio pelo que sí, que las instituciones se pueden llenar de políticos de Vox. PP y C’s se reparten los ayuntamientos por años aunque no en todos los sitios por igual... En fin, una cosa de locos), mientras siguen a lo suyo, decía, el mundo está a punto de estallar en mil pedazos.

Si alguien no quiere ver un evidente peligro en lo que sucede en el estrecho de Ormuz es que desea estar ciego ante la realidad. Dos barcos han sido atacados (existen unas imágenes que Estados Unidos muestra como prueba de la vinculación de Irán en esos ataques), en concreto dos petroleros. «La valoración del Gobierno de Estados Unidos es que la República Islámica de Irán es responsable de los ataques ocurridos hoy en el golfo de Omán», ha afirmado Mike Pompeo secretario del Departamento de Estado de EE.UU. ¿Esto qué quiere decir? Dadas las circunstancias, eso significa que Donald Trump estaría legitimado para intentar represalias en forma de ataque contra Irán. Ni más ni menos. Suenan tambores de guerra mientras el petróleo se dispara y hace que la economía mundial se encuentre en claro peligro. Otro parón a la vista. Otro desastre a la vista.

Pero es que en Africa, el ébola ya se ha llevado por delante a 1.400 personas en este último brote que es el segundo más importante de la historia. El núcleo de esta epidemia se encuentra en zona de conflicto armado y de difícil acceso aunque se extiende sin remedio. Por supuesto, de momento, esto es una noticia que recibimos para tener claro que son los africanos los que sufren el problema. No nos interesa otra cosa que no sea esa. En Occidente nos va bien si el problema es de otros.

Las enfermedades venéreas se multiplican. Y esta vez el problema es doméstico. Los jóvenes españoles se han olvidado de lo que es la gonorrea o la sífilis. En concreto, los casos de gonorrea ha aumentado un 47 por ciento. Y, por supuesto, los casos comprobados de SIDA aumentan sin parar.

Pero nuestros políticos se reparten el poder, se reparten las subvenciones, se reparten el país. Y esto causa, como poco, hartazgo. ¿No deberían estar pensando en resolver los problemas? Qué pena.


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