jueves, 22 agosto 2019
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Trabajar en verano

Julio y agosto deberían de ser patrimonio inmaterial de la ciudad porque Sevilla se transforma por completo

Juanmi Vega @Juanmivegar /
27 jul 2019 / 08:00 h - Actualizado: 25 jul 2019 / 12:45 h.
  • Trabajar en verano

La gran mayoría de las personas están esperando a los meses de julio y agosto para coger las maletas e irse de vacaciones a la playa o a la montaña. Necesitan desconectar de sus trabajos, de las reuniones y del asfalto de la ciudad.

Los bares de referencia echan sus persianas y dan un descanso al personal que siempre está presto y dispuesto a ponerte otra más encima de la mesa.

En esta historia siempre hay elementos discordantes que dicen esa frase de «a mí me gusta trabajar en verano», y no les falta razón porque cuando trabajas los meses de julio y agosto, salvo por el calor, pedirías que todo el año fuese de esa forma.

Los trayectos en coche se hacen en función de la cantidad del número de semáforos que te cojan en rojo. Poder aparcar en la puerta y en la sombra de tu trabajo, encontrar un velador libre sin necesidad de esperar o pasear por el centro de la ciudad sin tener que hacer un eslalon son algunas de las bondades que tiene quedarse en la ciudad en los meses de verano.

Si hablamos de la primera quincena de agosto ya estamos mencionando al oasis, al paraíso hecho ciudad. Pasear por Torneo a media noche sin escuchar ningún coche te lleva a la película que protagonizó Will Smith titulada “Soy Leyenda” en el que contaba la vida del último superviviente después de un apocalipsis.

Julio y agosto deberían de ser patrimonio inmaterial de la ciudad porque Sevilla se transforma por completo. No le hace falta una Semana Santa o una Feria. Tampoco unas Setas o un rascacielos. Los sevillanos necesitan más vacaciones para que vacíen la ciudad y poder disfrutarla por completo.

En estos meses, la ciudad es una visita al Louvre o a la Capilla Sixtina a puerta cerrada. Una suerte de soledad para poder disfrutar en todo su esplendor de lo que miramos, pero no vemos. No es la lluvia lo que es una maravilla.


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