domingo, 19 agosto 2018
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Un bordón de oro gitano para Torres Macarena: Dieguito de Morón

14 jun 2018 / 23:33 h - Actualizado: 15 jun 2018 / 08:04 h.

Quizá sea Torres Macarena la peña flamenca más apropiada para un recital de guitarra de Diego Torres Amaya, Dieguito de Morón, sin duda alguna el guitarrista de flamenco que toca con más alma y pureza. Esta peña, la más antigua de Sevilla, está en una de las calles más flamencas de la Macarena, Torrijiano, de donde era Pepe Pinto –nació en Monedero, paralela a esta–, pero pasó su infancia en Torrijiano. También El Colorao de la Macarena era, al parecer, de esta popular calle, en la que por cierto murió El Niño de Fregenal, uno de los cantaores más sevillanos que ha habido, aunque naciera en Fregenal de la Sierra, que es un bonito pueblo de Badajoz.

En esta calle acabó también sus días la esposa del cantaor trianero Ramón el Ollero, quien estuvo también vinculado a ella, y correteó mucho de niño un genio del cante, El Carbonerillo, aunque naciera en la calle Sol, en San Julián. Vivió en Monedero y murió cerca, en la calle Don Fadrique, 51, en 1937. Torrijiano, por el escultor italiano Antonio Pietro Torrigiano (Florencia, 1472-Sevilla, 1528), se llamó antes Hornos y Hornos de la Resolana. En 1859, pasó a llamarse de esta manera y será muy difícil que pierda ya este nombre. Aunque sucediera, siempre será Torrijiano para los flamencos, como Pagés del Corro, en Triana, sigue siendo para muchos la Cava de los Gitanos, por llamarse llamada Cava Nueva en el XIX y haber sido siempre una calle tan gitana.

Todo esto lo decimos porque Dieguito de Morón es un guitarrista de mucho sabor flamenco, nacido en un pueblo de hondas raíces jondas y mucha historia dentro de este arte. Hijo de uno de los cantaores gitanos más personales del pasado siglo, Luis Torres Cádiz, conocido por Joselero de Morón, aunque en realidad naciera en La Puebla de Cazalla. Joselero casó con una hermana de Diego del Gastor, el gran guitarrista, de ahí que Dieguito se dedicara a la guitarra, porque nació en una guitarra de Arriate (Málaga), que llegó a Morón para quedarse y hacer de este pueblo una de las patrias de la sonanta flamenca. Nos referimos a la guitarra del gran Diego Amaya Flores, Diego del Gastor.

Si hay una manera de tocar la guitarra flamenca que se identifique solo con el primer acorde de una pieza, es la de Diego del Gastor, que es como decir la escuela de Morón de la Frontera. Paco y Juan del Gastor, y Diego, son los máximos exponentes de esta escuela, por ser sobrinos de Diego del Gastor. Dieguito es el genio, el que con un sencillo bordonazo por seguiriyas o una falseta por bulerías es capaz de hacer que se paren los relojes y lo que no han hecho guitarristas mucho más importantes.

Comenzó acompañando a su padre, con el que grabó algunos discos, pero en 1977, un single suyo nos trajo una bulería, Aire fresco, que fue lo que llamamos un pelotazo. Una pieza que buscaba, seguramente, lo que lograron Paco de Lucía con Entre dos aguas (1973), y Manolo Sanlúcar con Caballo negro (1974), aunque sin tanto afán comercial, porque si hay un guitarrista nada comercial es Dieguito de Morón.

Tener la oportunidad de poder escucharlo esta noche en Torres Macarena, sin micrófonos y antes un grupo de cabales, es algo que no tiene precio.

Hay grandes guitarristas en la actualidad, más de lo que los críticos decimos, pero el moronero es el rey del pellizco y el compás gitanos. Su particular personalidad, sus gestos cuando toca y esa insobornable fidelidad a su escuela, la de Morón, hacen de él un artista único. Si pueden y no tienen otros compromisos no dejen de ir esta noche a la catedral del arte jondo sevillano, Torres Macarena, donde duermen ya muchos ecos flamencos del pasado.


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