sábado, 29 abril 2017
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Un padre cofrade

18 mar 2017 / 22:21 h - Actualizado: 18 mar 2017 / 22:21 h.

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A pesar de lo que pueda parecer, de lo que haya resultado la vida de uno en conjunto, yo no tuve un padre cofrade. Yo estuve a tientas muchos años, guiado por el empeño de mi tía Rosi, que tampoco era cofrade de cuna ni había tenido un padre que lo fuera. Mi tía Rosi me hizo creer que conocía al dedillo las fechas y los tiempos y así, allá por el año 1994, me incorporé de su mano a una agenda cofradiera de besamanos, procesiones, viacrucis, etc., a los que iban los niños de la mano de sus padres. Yo no lo echaba de menos. Fueron mis padres cofrades después mis hermanos y amigos de la hermandad del Carmen de Santa Catalina, y a pesar de todo lo que en contra de ese papel se les pudiera esgrimir por circunstancias vitales suyas, durante tres largos años se hicieron cargo de llevarme y traerme a esa vorágine cofradiera. José Javier Fernández, sobre todo, por ser vecino de casa, esperaba pacientemente que yo me cansara de lo que estuviera viendo y que ya no quedaran más besamanos para ir y me devolvía a casa, donde me esperaban las quejas de la abuela. Cuánto daría por escucharlas otra vez, aunque fuera solamente de cuando en cuando. Ya en el año 2000 encontré al qu e sí que había de ser, ya con todas las de la ley, un padre putativo en lo personal y en lo cofrade. Y fue una de tantas cosas que me regaló la hermandad de la Pastora de Santa Marina. El bueno de Andrés Martín, mucho más que un consejero y que un hermano mayor, me enseñó casi todo lo que ahora sé, no de cofradías, sino de cómo se ama y se sufre la vida que da (y que quita) la hermandad de tus sueños, que (como si fuera mi padre) es nuestra casa compartida, nuestra casa de sueños compartidos. No. Yo no tuve un padre cofrade, pero visto lo visto y con este plantel, pienso que no me hizo falta. Felicidades, en el día de San José, a los que se sienten padres, a los que se sienten hijos. Porque en todos los casos, más que la genética, importan la gen-ética, la gen-erosidad. Y esas, mis padres cofrades la tuvieron.


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