lunes, 18 diciembre 2017
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Un verano de caída de ramas

Los árboles necesitan suelo, un suelo adecuado con un volumen correcto, agua y nutrientes, espacio para crecer, y una gestión que no los convierta en muñones

12 ago 2017 / 22:08 h - Actualizado: 12 ago 2017 / 22:08 h.

El domingo, 6 de agosto, en este diario se publicaba un artículo titulado La Sevilla verde se cae, donde se daba cuenta de la caídas de ramas en la ciudad este verano. El caso del desplome de una rama voluminosa de un ejemplar de eucalipto con daños graves a la Muralla de la Macarena ha sido muy alarmante. Este estado de cosas ha llevado a generar una cierta alarma social. La cuestión ha afectado a la vida política de la ciudad, con cruce de acusaciones entre PSOE y PP. Preguntas en el Pleno municipal, reuniones técnicas, rueda de prensa, declaraciones y abundantes noticias en los medios de comunicación. Todo forma parte de una ciudad viva, participativa y democrática, pero no hay que perder de vista que muchas cuestiones relevantes necesitan el acuerdo de la clase política para funcionar de forma estable, independientemente de los comprensibles intereses políticos de cada partido. El sistema verde urbano es esencial para la ciudad. Sus funciones han sido puestas de manifiesto en esta tribuna reiteradas veces: mejora de la salud ciudadana, atenuación de rigores climáticos –por cierto, en aumento-, incremento de biodiversidad, regulación del ciclo integral del agua, incremento de la biodiversidad, mejora del paisaje urbano, contribución importante a la disminución de la contaminación urbana. Es un tema importante y debe ser asumido por PSOE, PP, IU, Ciudadanos y Participa, en caso contrario no avanzaremos en el camino adecuado; estamos seguro que si lo haremos, confiamos en nuestros políticos y su sensibilidad hacia la ciudad. Que la caída reiterada de ramas este año haya causado un debate político pensamos que es normal. Unos dicen que la causa es una mala gestión actual; otros que es un problema heredado por una inadecuada gestión anterior. La ciudadanía espera una explicación, y también la seguridad de que no se le va a caer una rama encima. Hay que analizar, meditar, explicar y actuar. Hace falta estudiar la situación, y analizar desde una perspectiva científica (no hay otra alternativa seria) los datos y tomar decisiones a corto y medio plazo, con una visión de largo alcance que necesita el acuerdo político. La primera pregunta que la ciudadanía se hace es si la caída de ramas este verano, o este año que no acabado aún, es significativamente mayor que la acaecida otros años. La fuente de datos más fiable que podemos consultar es el registro de incidencias de caídas de ramas o árboles del Cecop del Ayuntamiento de Sevilla. Veamos los datos referidos a varios años: 2009 (485 incidencias totales); 2010 (619); 2011 (512); 2012 (678); 2013 (1172); 2014 (1273); 2015 (1235); 2016 (1099); 2017 (996). Si bien el año 2017 no ha acabado todo parece indicar que parece no estamos ante un año excepcional de incidencias totales. Normalmente junio y julio son meses con alta incidencia de caídas de ramas. Esto resulta coherente con la meteorología de Sevilla, meses secos y de altas temperaturas. Si comparamos datos del Cecop para los meses de junio y julio, sumados, vemos los siguientes resultados comparando años sucesivos: 2009 (64); 2010 (204); 2011 (92); 2012 (121); 2013 (202); 2014 (239); 2015 (348); 2016 (278); 2017 (483). Hay que aclarar que el registro del Cecop es de incidencias totales acumuladas en relación con ramas, lo cual agrupa muchas cuestiones y diferentes problemas; sin olvidar que la implicación ciudadana a través de redes sociales podría incidir en un incremento irreal de incidencias por duplicación de avisos; es un tema que hay que mirar y calibrar. De acuerdo con los datos comparativos se ha incrementado el número de caídas de ramas este verano. Las causas no son fáciles de delimitar. El año climático debe ser comparado con otros años para encontrar relaciones; así como la gestión del riego llevada a cabo por las empresas implicadas; y el estado general de las especies. Llama también la atención el sustancial incremento de incidencias a partir del año 2013, con duplicación de incidencias totales al año. Esto ha generado parte del debate político. El gobierno municipal actual manifiesta que la razón ha sido la política de restricciones llevada a cabo por el gobierno anterior, lo que condujo a menos medios disponibles de los necesarios para afrontar la gestión del sistema verde de la ciudad. Bien podría ser esta la razón, y es altamente probable que lo recortes hayan incidido, pero no estaría de más que el Ayuntamiento encargase un informe científico que profundizase en el tema, abundando en cuestiones climáticas interanuales, tratamiento, especies implicadas, fechas de caída, estado de las especies afectadas, zonas de la ciudad y características de los árboles con caídas en relación con su alejamiento del deseable porte natural, estado de los alcorques y del suelo de plantación donde hubo caídas, tipo de riego que tuvieron las especies afectadas. Hay que estudiar el tema desde un punto de vista ecológico. Es evidente que si hay menos presupuesto para las empresas que gestionan y para el propio Servicio de Parques y Jardines, el cuidado y la vigilancia no pueden ser los mismos que si el presupuesto es el adecuado. En este sentido parece haber cambiado la actitud del gobierno municipal al respecto. La Dirección General de Medio Ambiente y Parque y Jardines, a través de su Director General Adolfo Fernández Palomares, ha instado a las empresas que actualmente son responsables de la gestión del arbolado que incrementen la vigilancia de los árboles de riesgo, que actualmente se saben por el censo de los mismo que ha realizado el propio Ayuntamiento actual, unos 2500 y eliminados ya unos 900. Consideramos que la incorporación de Adolfo Fernández ha sido una idea brillante del Alcalde de la ciudad, Juan Espadas, al igual que también lo es la generación de la Delegación de Hábitat Urbano, con su responsable Antonio Muñoz. Cuestión a destacar es la nueva licitación acerca de la gestión del verde urbano realizada por el actual Ayuntamiento. Dicha licitación mejora sustancialmente la anterior, aún en vigor, no solo en los aspectos económicos, existe un incremento de presupuesto del de 12,5 millones de euros a 15,0 millones (un 20 por ciento más), sino en la forma de organizar los lotes sobre los que licitan las empresas. También se mejora en la exigencia de una mayor cualificación técnica y especialización, y además un incremento de los medios humanos disponibles por las empresas, pasando de unas 240 a 354 personas (un 50 por ciento más). Además se incorporan aspectos nuevos como la relación del sistema verde con la avifauna, la educación ambiental, la eliminación del glifosato y la esencial participación ciudadana. De esta licitación saldrá un nuevo modelo mejorado de gestión de los parques y del arbolado viario de la ciudad. Los árboles necesitan suelo, un suelo adecuado con un volumen correcto, agua y nutrientes, espacio para crecer, y una gestión que no los convierta en muñones. En esto tenemos que avanzar mucho en esta ciudad. También, pensando en lo ocurrido este verano, hay que apuntar una consideración más. Los árboles tienen que compensar su fotosíntesis o fijación de dióxido de carbono, con su respiración, y esto depende de la temperatura y del estrés, por ejemplo hídrico, que tengan los árboles, y también de lo alejado que sea su porte actual del porte natural biológico. Por ello, los árboles en situaciones no fisiológicas se desprenden de ramas de forma natural bajo condicione ambientales estresantes. Por ello hay que meditar sobre las podas. Todo esto lo esto lo está considerando el Ayuntamiento y esperemos actúe con la mejor base científica disponible. Tenemos que avanzar en arboricultura y ecología urbana en esta nuestra querida ciudad. Y también en el resto de Andalucía.


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