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La Tostá

Una manifestación nunca es un fracaso

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
11 feb 2019 / 08:25 h - Actualizado: 11 feb 2019 / 08:27 h.
  • Concentración en la Plaza de Colón (Madrid) bajo el lema 'Por una España unida'. / E.P.
    Concentración en la Plaza de Colón (Madrid) bajo el lema 'Por una España unida'. / E.P.

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Recuerdo que hace muchos años, en los noventa, hubo una huelga general en España con la que –¡oh, sorpresa! –, el Gobierno de Felipe González no estaba nada de acuerdo, aunque llevara al país a una tasa de paro casi insostenible. La socialista Amparo Rubiales era la delegada del Gobierno en Andalucía –mis respetos a su trayectoria personal y política–, y como la huelga no fue precisamente un éxito, aunque tampoco un fracaso –ninguna manifestación de ciudadanos lo es–, ella habló de “huelguita”, con una enorme falta de respeto a los ciudadanos que sí la secundaron y que estaban en todo su derecho de dejar de trabajar para protestar por tanto desempleo, precariedad laboral y recortes de derechos a los trabajadores. No le pegaba precisamente a ella decir lo que dijo y ese mismo día dejé de admirarla, aunque jamás la votara.

Ayer se celebró una gran manifestación en Madrid, convocada por los partidos de la derecha y la ultraderecha –Partido Popular, Ciudadanos y Vox–, a la que se unieron otras formaciones menores. Manifestarse es un derecho reconocido por nuestra Constitución y aunque lo hiciera un solo ciudadano español, cabreado por la situación, con razón o sin ella, merecería un respeto. Pues en España no es así. El propio presidente habló un día antes de la “España en blanco y negro”, refiriéndose a la manifestación, algo que demuestra lo miserable que es y que justifica en parte la convocatoria de la manifestación ciudadana, pacífica, sin altercados y de una manera masiva, aunque en estos casos ya se sabe que las máquinas de contar manifestantes suelen dar fallos y que dependiendo de quiénes las manejen –Tezanos, por ejemplo–, dan una cifra u otra. ¿Qué más da?

Hubo decenas de miles de personas que dejaron de hacer otras cosas para ir a protestar por lo que está pasando, que es una vergüenza, con un presidente del Gobierno que está en el cargo como de prestado y que sigue en las manos de independentistas que no paran de hacerle chantaje con los Presupuestos. Si esto y el hecho de que sigue sin convocar elecciones no son motivos más que justificados para echarse a las calles a protestar, ¿qué tiene que pasar? Es que Sánchez ha engañado hasta a los suyos y no es de fiar, porque su narcisismo y soberbia pueden ser letales para el país. No hay que echarlo, hay que recordarle que tiene que convocar elecciones, porque se comprometió en la moción de censura y con solo siete meses de presidente ya se cree que España es suya.


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