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Cultura al alcance de todos

08 oct 2016 / 00:14 h - Actualizado: 08 oct 2016 / 00:14 h.

Ser culto es sinónimo de ser libre. Ésta es una frase que, a pesar de estar dicha millones de veces, aguanta bien el uso sin convertirse en un tópico. Sencillamente porque es una verdad contundente. La cultura acerca a las personas hasta la dignidad necesaria para vivir en busca de un sentido tan necesario como misterioso. Una verdad indiscutible.

Por ello, hay que felicitarse por poder haber disfrutado de la quinta edición de la Noche en Blanco en Sevilla. Cultura al alcance de todos, cultura para todas las personas que componen la sociedad sevillana; cultura alrededor de nuestro autor más universal (esta vez era obligado un homenaje a don Miguel de Cervantes Saavedra que no ha sido recordado ni en Sevilla ni en el resto de España como hubiera sido necesario); cultura exquisita a pie de calle, cultura que puede tocarse, sentirse y disfrutarse.

Sevilla, desde las ocho de la tarde hasta las dos de la pasada madrugada, ha sido un hervidero de personas en busca de esa manifestación artística que le hiciera modificar su mirada respecto a la realidad, en busca de lugares de encuentro en los que pudieran intercambiar experiencias, sensaciones o inquietudes. Porque solo el arte ha sido capaz de unir a los pueblos, definir su fisonomía y conseguir que evolucionasen. Teatro, fotografía, pintura, música callejera, poesía y relatos, han sido el anclaje necesario para que, otra vez, la cultura pudiese tomar la calles inundándolas de fusas, trazos, texturas o versos que explicarán lo que somos y lo que terminaremos siendo si continuamos caminando por la misma senda.

Habría que preguntarse si sería bueno establecer un calendario de actividades de este tipo para que la presencia de la cultura se instalase con mayor fuerza y arraigo entre los sevillanos. Sevilla dispone de un buen número de artistas que llegan con fuerza, de un buen puñado de artistas consolidados que pueden seguir aportando mucho de sí mismos durante muchos años más; de personas que, tal vez, no hayan tenido ocasión de descubrir su propio talento, un talento que puede aparecer al tener contacto con la propia cultura.

En cualquier caso, otro éxito más de una noche mágica y capaz de concentrar a un extraordinario número de personas unidas por una sola razón: ser tan libres como te permite atesorar un criterio sólido, los conocimientos necesarios para entender el entorno y la capacidad suficiente para vivir en sociedad. Porque esto último forma parte, también, de eso que llamamos cultura. No todo es teatro, cine, literatura, escultura o música en cualquiera de sus vertientes. También, vivir en sociedad es cultura.


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