sábado, 29 abril 2017
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Educación social al límite

17 mar 2017 / 22:27 h - Actualizado: 17 mar 2017 / 22:30 h.
  • Educación social al límite

Para los vecinos de cualquier barrio de Sevilla, también para los de cualquier ciudad de España, soportar aglomeraciones de jóvenes en sus calles consumiendo alcohol, vomitando, gritando, escuchando música a un volumen excesivo e insoportable para los que quieren dormir, o caminar, a la mañana siguiente por esas mismas calles, entre desperdicios de todo tipo (orgánicos e inorgánicos); es un auténtico suplicio.

El problema que genera el conocido botellón o botellona no parece que pueda atacarse con solvencia por parte de los ayuntamientos. Y si atendemos a las quejas vecinales como, por ejemplo, la que ha emitido el colectivo de vecinos de la plaza de San Leandro de Sevilla, no parece que las medidas adoptadas muestren más que cierta dejadez por parte del Ayuntamiento de Sevilla.

Se han buscado soluciones que han ido de las multas impuestas a los jóvenes que beben, ensucian e impiden la vida normal en los barrios, especialmente durante la noche; hasta a pensar en concentrar este tipo de actividades en lugares alejados de las zonas en las que se ocasionan las molestias. Y nada ha impedido que se sigan produciendo. Posiblemente, la solución no pasa por tomar ese tipo de medidas y solo esas. Campañas de concienciación dirigidas a los jóvenes sobre lo que supone beber de forma descontrolada, consumir drogas o mostrar conductas incívicas, podrían servir para paliar un problema que causa molestias a los vecino, pero que, sobre todo, destroza el futuro de muchos de los jóvenes que participan en las fiestas callejeras. Y no parece que el problema se solucione trasladándolo de un lugar a otro. Los problemas deben solucionarse, nunca maquillarlos.

Es verdad que lo más inmediato y evidente es que los vecinos no descansan, no pueden caminar por calles que huelen mal y están sucias. Eso es verdad. Tanto como que, los efectos que producen el alcohol y las drogas clásicas o de nuevo diseño, se irán presentando en el futuro cuando no haya remedio.

El Ayuntamiento de Sevilla está obligado a tomar medidas coercitivas de inmediato para que los vecinos afectados puedan tener una vida normal. Y, del mismo modo, desde el consistorio se debe trabajar, en colaboración con la Junta de Andalucía y la Administración central, con seriedad y una continuidad que se echa en falta desde hace mucho tiempo, en la prevención y en la información a los jóvenes de los efectos a medio y largo plazo del consumo de cualquier tipo de droga.


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