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El barómetro

Sin una izquierda moderada y planteada como alternativa seria de Gobierno, las cosas solo pueden ir a peor

09 may 2017 / 22:53 h - Actualizado: 10 may 2017 / 07:46 h.
  • El barómetro

Según el último barómetro del CIS, el PP conserva el liderato en cuanto a intención de voto se refiere. Volvería a ganar las elecciones si se celebrasen hoy. Si bien pierde un 1,5 por ciento en ese índice, el partido de Mariano Rajoy mantiene su posición.

Por su parte, el PSOE vuelve a la segunda posición al superar en 2 décimas a la coalición Podemos-Izquierda Unida. Y la formación que más avanza es Ciudadanos que logra añadir 2,5 puntos a los que ya atesoraba.

En definitiva nada nuevo. Hay que esperar al próximo barómetro para saber cómo han influido, entre los posibles votantes, los casos de corrupción con los que carga el PP; cómo influirá el resultado de las primarias del PSOE y si la postura más radical por la que ha optado Pablo Iglesias, después de apartar a Iñigo Errejón, causa un mayor descenso en el índice de intención de voto. Cabe esperar que Ciudadanos recoja los votos perdidos por otras formaciones.

Nada nuevo. Y, tal vez, ese sea el gran problema, que no pase casi nada aunque la política se convulsione peligrosamente. La pregunta obligada es: ¿cómo es posible que un partido tan terriblemente castigado por los casos de corrupción como es el PP, sencillamente, no se desmorona en las encuestas? La debilidad del PSOE, que lucha por volver a recomponerse tras los conflictos que se han producido en los últimos tiempos, y la falta de credibilidad política de Iglesias, pueden ser la razón. Que el partido de Albert Rivera sea acusado de ser la marca blanca del PP y que un nutrido grupo de posibles votantes lo vean así, puede ser otra razón de peso por la que el PP mantenga una posición de privilegio.

Es posible que la izquierda española en su conjunto nunca se vuelva a enfrentar a una derecha tan debilitada como la actual. Paradójicamente, parece que está pasando por sus mejores momentos. Y, lo más inquietante, es que la izquierda coseche, como es el caso del PSOE, los peores resultados de su historia.

Rajoy ha obtenido una valoración de 2,91 puntos sobre 10. Por tanto, la percepción que tienen los encuestados del presidente del Gobierno es muy mala. Si a esto le añadimos que el 53,1 por ciento de los encuestados creen que la gestión del PP al frente del Gobierno es mala o muy mala, aparentemente los datos son una catástrofe. Pero, por el contrario, como ya se ha dicho, Rajoy conserva una ventaja en intención de voto muy considerable.

Es difícil explicar algo así aunque echando un vistazo a los datos que tienen que ver con el PSOE, el problema se aclara en buena medida. Solo el 4,6 por ciento de los encuestados afirma que el PSOE está haciendo una buena o muy buena oposición. El resto dice que es regular y, la gran mayoría, mala o muy mala.

Ante la mediocridad que parece percibir la ciudadanía, no se encuentra un recambio actualmente.

Ciertamente, el panorama político es algo desolador. Sin una izquierda moderada y planteada como alternativa seria de Gobierno, las cosas solo pueden ir a peor. Gobierne quien gobierne, la alternativa, la oposición fuerte y constructiva, es totalmente necesaria. La gracia de la política es el diálogo, el llegar a acuerdos, las negociaciones entre formaciones que buscan el bien común. Y esto, hoy en día y aquí en España, es algo que solo se produce cuando los intereses partidistas obligan a unos y otros.


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