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El hidalgo más famoso

23 abr 2016 / 00:22 h - Actualizado: 23 abr 2016 / 00:23 h.

Alcalá de Henares vio nacer y morir a Miguel de Cervantes, pero en su trayectoria vital, para gloria de su herencia literaria, fraguó su legado en una España idealista, temblorosa y con el optimismo perdido. Las contiendas y su búsqueda del héroe lo llevó a calabozos, a taras físicas y sentimentales irremplazables, y a una pluma renacentista que acabó preñada de Barroco. El Barroco de su existencia y el de España. Cervantes supo recoger la bandera del desastre y ondearla en su literatura con fuerza.

Vivió persiguiendo la utopía, pero fracasó como soldado y como poeta. Lo mismo que España, que se derrumbó ante los ojos de una sociedad perdida en la neblina. Cervantes, con su prosa melancólica, aunque nunca fue consciente del papel que la experiencia le había concedido, logró retratar impecablemente el derrumbe español en El Quijote, la más universal de las obras hispánicas.

Han transcurrido cuatro siglos desde su muerte. Ninguneado en vida por los intelectuales de su época, ahora pasa de lado por una España que organiza tarde y mal. Han pasado ya cuatro siglos y se siguen perdiendo batallas, esta vez la del respeto y el orgullo ante la memoria del autor más brillante de todos los tiempos.


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