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El precio de una incógnita

Ocupar La Moncloa, salvo que el presidente sea un auténtico desastre y no acierte en nada de nada, suele ser una estimable ayuda con la que conseguir buenos resultados en las elecciones

07 sep 2018 / 22:30 h - Actualizado: 07 sep 2018 / 22:30 h.
  • El precio de una incógnita

Ocupar el Palacio de La Moncloa, salvo que el presidente sea un auténtico desastre y no acierte en nada de nada, suele ser una estimable ayuda con la que conseguir buenos resultados en las elecciones. Eso lo sabe Pedro Sánchez y es la razón por la que dejó fuera del Gobierno de España a Pablo Iglesias. Compartir los beneficios de gobernar no parece que nadie quiera hacerlo.

Por su parte, Iglesias habla ahora de una especie de Gobierno parlamentario para que pueda parecer que apoyando al Gobierno tiene un poder que, en realidad, no tiene a pesar de ser necesario para que Sánchez siga sentado en su despacho del palacio de La Moncloa. Parece que Iglesias se conforma con que parezca que es poderoso y mueve hilos imaginarios.

Durante el encuentro que tuvo lugar el pasado jueves entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se llegaron a principios de acuerdo sobre una serie de medidas que llevan añadido un gran gasto que nadie sabe cómo se va a pagar. Por lo que se ve, ni siquiera Sánchez o Iglesias son capaces de dar un dato sólido y definitivo que tenga que ver con la financiación necesaria para tomar algunas medidas si es que son aprobadas en las mesas de trabajo que se han creado para discutir y dar forma a las mismas. Además, es preocupante que estas medidas sean contrarias al ajuste del déficit que el presidente del Gobierno ha prometido al comisario europeo de asuntos económicos, Pierre Moscovici, para el año 2019. Al menos, serán muy difíciles de encajar.

Pablo Iglesias, que parecía interpretar el papel de portavoz del Gobierno, anunció algunos de esos acuerdos previos de los que habían hablado él y Sánchez. Pero lo sorprendente es, por ejemplo, que alguien podría pensar que todo era cosa nueva cuando, en realidad, algunas medidas ya estaban habladas o incluso pertenecen al propio Gobierno; o que, en lugar de apuntar cómo se podrá pagar todo lo que se quiere hacer, anunciara una bajada en el IVA de los productos de primera necesidad y otra en las cuotas de los autónomos. Es importante señalar que esas dos reducciones no son nuevas y tendrán que ser discutidas en las mesas sobre fiscalidad planteadas por el Gobierno y Unidos Podemos.

El resto de esos posibles acuerdos tienen que ver, entre otras cosas, con el voto rogado, la vivienda o el reconocimiento de Palestina como Estado. Se anunciaron sin concretar ningún aspecto relevante.

La pregunta importante es cómo se resuelve el conflicto entre gasto propuesto y el ajuste de déficit; otra de igual relevancia es hasta dónde estará dispuesto Pedro Sánchez en sus concesiones y hasta dónde arrastrará al conjunto de españoles. Habrá que esperar para saber qué cosas se acuerdan definitivamente, si se rectificará por el camino, si se dará algún bandazo más y el coste definitivo que tendrá para la sociedad española.


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