lunes, 24 julio 2017
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Ganar la autoridad con el diálogo

20 mar 2017 / 22:46 h - Actualizado: 21 mar 2017 / 07:11 h.
  • Ganar la autoridad con el diálogo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pide estabilidad para terminar la legislatura. Algo que suena a advertencia o a prólogo. Advertencia al resto de formaciones políticas que no están dispuestas a hacer lo que el PP proponga como ocurría cuando disponía de mayoría absoluta y no tenían más remedio que asumir lo que decía el presidente del Gobierno y sus ministros. No le gusta eso de perder votaciones en el Congreso de los diputados al señor Rajoy. Y prólogo a lo que pudiera pasar antes de lo esperado. No quiere el señor Rajoy que le acusen de no haber avisado si los partidos políticos españoles tomaban sus propias decisiones.

Susana Díaz, dijo este lunes, durante la inauguración del nuevo Hospital de la Serranía de Ronda (Málaga), que a ella le sucede lo mismo cada día, pero que su Gobierno se busca los apoyos necesarios para poder gobernar y que lo que tiene que hacer el presidente del Gobierno de España es ponerse a trabajar buscando socios políticos sin amenazar a nadie.

Actualmente, son pocos los presidentes, en Europa o en España, que pueden utilizar la mayoría absoluta para hacer lo que desean. Esas situaciones tan ventajosas para el partido que gobierna, una vez que las formaciones emergentes de carácter populista o algún que otro partido que ha aparecido para ocupar el espacio de siempre con nuevas caras, se acabaron. Y es más que saludable que así sea por dos razones. Una de ellas es porque el electorado lo ha decidido. Otra porque conviene dialogar, ceder y conseguir apoyos, para que los acuerdos sean más representativos del conjunto de la sociedad.

Rajoy, en algunas ocasiones, no parece querer enterarse de que las cosas han cambiado y que si convoca elecciones, aunque las gane, le llevarán, probablemente, a una situación muy parecida a la actual. No parece enterarse de que unas veces se pierde y otras se gana para que el país entero, y no la parte que tiene más cerca, tenga posibilidad de progresar en busca del bien común.

No le falta razón a Susana Díaz cuando acusa a Rajoy de no dialogar lo suficiente y de advertir de forma velada con tintes algo amenazantes. Pero esa mano izquierda que pide Díaz a Rajoy, conviene recordar, va a tener que utilizarla ella misma de aquí en adelante dentro de su propio partido. Convendría que en el PSOE entiendan que tampoco se va a elegir a nadie por aclamación y que si los tres candidatos a la Secretaría General del partido no se muestran generosos, el socialismo español quedará fracturado definitivamente. Y esta sería una muy mala noticia para la estabilidad política en España.

Nada de amenazas y diálogo serio. Todos y siempre. Es lo que hace falta.


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