domingo, 19 agosto 2018
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La herencia de Blas Infante

10 ago 2018 / 23:45 h - Actualizado: 10 ago 2018 / 23:45 h.
  • La herencia de Blas Infante

Mientras los nacionalismos más rupestres juegan a destruir el sistema por el tercio norte de la Península, el sur recuerda de forma más apacible a Blas Infante, cuyo asesinato el 11 de agosto de 1936 se conmemoró ayer en Sevilla una vez más, en el mismo lugar donde se perpetró, con el clásico homenaje de flores y frases que con mayor o menor acierto lo retratan para la posteridad. Pero además de evocar lo que aquel gran hombre fue, habría que aprovechar también como enseñanza y ejemplo lo que no fue. A juego con la idea cabal de Andalucía, no fue un intolerante, ni un intransigente, ni un fanático, ni un lerdo, ni un racista, ni un xenófobo, ni un dogmático, ni un arrogante. Tal vez el no haber sido nada de esto haya influido en quienes lo han acusado tantas veces de incongruente y de contradictorio, entre otras cualidades presuntamente reprobables. Infante honró a Andalucía desde el primero de sus símbolos hasta el último de sus pensamientos. La primera guerra de la independencia es contra la ignorancia, y él lo sabía. Ojalá lo comprendan también en otros lugares.


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