viernes, 15 diciembre 2017
23:51
, última actualización

La irresponsabilidad de Trump

07 dic 2017 / 23:45 h - Actualizado: 07 dic 2017 / 23:45 h.
  • La irresponsabilidad de Trump

Donald Trump pasará a la historia como el presidente norteamericano más irresponsable jamás conocido. Si a ese altísimo grado de irresponsabilidad en muchas de sus decisiones se le suma que son muchas veces innecesarias, injustificables de forma constante y siempre arbitrarias o tomadas al son de lo que se dice en las redes sociales, se puede afirmar que Donald Trump está construyendo un escenario difícil, peligroso y nunca antes vivido por la comunidad internacional.

Trump ha destrozado lo que han sido setenta años de consenso; una situación que había logrado mantener un statu quo de Jerusalén, siempre en precario, pero lo suficientemente estable como para no generar más angustia de la necesaria. Jerusalén es la Ciudad Santa para muchas religiones o facciones de ellas y nadie ha tenido interés en crear un desbarajuste como el que acaba de generar Donald Trump para contentar a sus seguidores más radicales.

Trump lanza una provocación legitimando a Israel para que convierta Jerusalén en capital de su territorio. Nadie había llegado tan lejos porque nadie estuvo dispuesto nunca a generar un conflicto en una zona delicada que es un polvorín a punto de estallar desde hace muchos años. Jerusalén es sede de lugares sagrados para distintas religiones y eso ya es un enorme problema. Pero, además, Palestina reclama la zona oriental de la ciudad, desde su ocupación durante la Guerra de los Seis Días, como capital de su Estado.

Por supuesto, el Gobierno palestino ha señalado a los Estados Unidos de América para negar su colaboración en el proceso de negociación en la zona. Y las advertencias y amenazas de explosiones de violencia en la zona se hacen, cada minuto que pasa, más numerosas. Un portavoz de Hamás ha llegado a afirmar que esta decisión del presidente norteamericano «abre las puertas del infierno en la región».

Lo que resulta más sorprendente es que el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén no se producirá en años, tal y como ha reconocido Trump. Por tanto, ese reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, solo agrada al gobierno de Tel Aviv y a los votantes más extremos de Trump; y, por el contrario, desestabiliza a toda la comunidad internacional y, especialmente, una zona en la que, sin duda, se producirán movimientos violentos. Injustificable, inapropiado, innecesario e irresponsable.


  • 1